COYUNTURA

Opinión: Dos Senderos para Maritza: 25 años después

Fuente: Correo

Faltan unas pocas horas para la liberación de Maritza Garrido Lecca, la terrorista, miembro de Sendero Luminoso, y bailarina de ballet, que hace 25 años tuvo la tarea de esconder, junto a otras personas, al hombre más buscado del Perú y líder de dicha organización: el sanguinario Abimael Guzmán Reynoso. En ese entonces Sendero Luminoso era una organización terrorista con presencia en casi todo el país, con una estructura centralizada pero desplegada por el territorio nacional, que respondía a las decisiones de una cúpula política y militar.

Los niveles de destrucción y miedo que causó en la sociedad peruana son incalculables, y hubieran sido mayores si no fuera por el heroico accionar del GEIN, que logró capturar, el 12 de setiembre de 1992, al infame cabecilla, junto a otros miembros de su criminal grupo, como Elena Iparraguirre y Maritza Garrido Lecca. Los dos primeros fueron sentenciados a cadena perpetua, mientras que la última, después de varios juicios, fue condenada a 25 años de cárcel.

Mañana se cumple dicha condena. Maritza saldrá de prisión y se encontrará con un Perú diferente al que vio por última vez en libertad: más próspero y desarrollado. Pero también se encontrará un Sendero diferente. Un Sendero que se dividió en 1993, cuando Abimael llegó a un acuerdo con el gobierno de Fujimori en el que aceptaba la derrota militar del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso y se comprometía a exhortar a sus seguidores a abandonar las armas para alcanzar la paz.

Eso fue tomado como una orden razonable por un gran grupo de personas fieles a su «Presidente Gonzalo», por lo que acataron la medida. A los miembros de este primer grupo se les llamó los «acuerdistas», y son los que años después formaron el Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF), al cual quisieron inscribir como partido político, en un intento por participar en política respetando las formas institucionales.

Sin embargo, otros dos grupos en el interior del país discordaron con la medida y continuaron en la clandestinidad con la lucha armada. Un grupo era el comandado por el camarada «Artemio», que creía que aún no era momento de terminar la lucha armada, por lo que se estableció en el valle del río Huallaga y allí actuó, apoyando al narcotráfico, hasta que el grupo se desarticuló con la captura de «Artemio» el año 2012.

El otro grupo rompió cualquier vínculo con Abimael Guzmán, al considerar que su pedido de dejar las armas significaba traicionar sus principios revolucionarios. Este grupo fue liderado por el camarada «Feliciano» hasta su captura en 1999. Desde entonces es comandado por los hermanos Jorge y Víctor Quispe Palomino, que desde el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) siguen hasta el día de hoy cometiendo actos terroristas en estrecha relación con el narcotráfico.

En ese sentido, Maritza se encontrará mañana, 25 años después de su captura, con dos Senderos. Uno es el Sendero político, que abandonó la lucha armada y que lucha pacíficamente por liberar a Abimael Guzmán y a otras personas que consideran presos políticos. Otro es el Sendero narcoterrorista, que continúa en armas con su accionar criminal en el VRAEM. ¿Simpatizará Maritza con alguna de estas dos facciones? ¿O preferirá mantenerse al margen del pensamiento radical y asesino que alguna vez defendió?

Erick Krüger
Estudiante de Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Inclinado por las políticas urbanas. Actualmente en una relación amor-odio con la ciudad de Lima.
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