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Opinión: De competitividad y otras palabras mágicas

“Mejorar la competitividad” es una respuesta común e inmediata por parte de políticos, tecnócratas y analistas al ser cuestionados por los mayores retos para nuestro país. Dicha frase, sobretodo en contextos electorales, se ha convertido inevitablemente en cliché. Lo peor, es que poco o nada se entiende de esta respuesta rápida.

¿Qué es exactamente Competitividad?

La competividad es el conjunto de factores que facilitan o perjudican los procesos productivos en un lugar geográfico, consecuencia frecuente de los niveles de productividad de los mercados de bienes y servicios. Según el Global Competitiveness Report (GCR), el Índice de Competitividad más reconocido a nivel mundial, dicho conjunto está compuesto por instituciones, políticas y factores de producción; generando un puente entre criterios macro y micro. Por otro lado, el European Regional Competitiveness Index (RCI) entiende competitividad como la habilidad de los estados por ofrecer un ambiente atractivo y sostenible para empresas y ciudadanos; trascendiendo al componente ecológico.

¿Es tan importante?

En los últimos 15 años, de acuerdo al policy note “Productividad, competitividad y diversificación productiva” del Banco Mundial, la productividad ha sido responsable de un tercio del crecimiento del Perú. Además, señala que los aumentos de la productividad nacional se dieron a través de incrementos en la productividad empresarial -asignación eficiente de recursos- y la movilidad laboral -capacidad del capital humano para movilizarse hacia sectores más productivos. En específico, fue esta primera el principal determinante durante el período, quedándose muy por detrás la eficiencia de la asignación de recursos entre empresas.

¿Cómo estamos a Nivel Internacional?

Naturalmente, para comparar la competitividad entre países es necesaria la estandarización de los criterios que la componen. Bajo esta línea los Índices como el GCR reúne pilares relacionados a instituciones, infraestructura, educación, mercado laboral, desarrollo financiero entre otros. Todos dando indicios de la eficiencia detrás de los mercados relacionados. De una manera u otra, el Perú estuvo rankeado en el GCR 2015-16 en el puesto 69 (de 140 países). Dejando clara evidencia de sus deficiencias: Innovación e Instituciones.

¿Cómo estamos a Nivel Nacional?

Por otro lado, el Índice de Competitividad Regional (ICR), a cargo del Consejo Nacional de Competitividad, es aquel que compara la competitividad entre los departamentos del país; agregando condiciones de los gobiernos regionales y locales. La versión 2014-15, presentada esta semana, ubica dentro del tercio superior solo a departamentos costeros, encabezados por Lima, Ica y Moquegua e impulsados por su desempeño económico, dinámica sectorial e infraestructura. Dejando así en el tercio inferior a la sierra y selva: Huancavelica, Loreto y Huánuco; arrastrados por sus débiles instituciones.

¿Es realmente la prioridad en nuestra agenda?

Sí y no. Si bien la mejora en la competitividad es esencial para encontrar patrones sostenibles de desarrollo, se debe tener en cuenta los factores estructurales para lograr cambios de largo plazo. En específico, es posible tomar medidas que simulen un incremento temporal en la competitividad del país pero que no se sostengan a futuro. Para esto, es esencial acompañarlas con reformas estructurales. El policy note del Banco Mundial evidencia que el aporte de la productividad al crecimiento fue sustancialmente mayor luego de aplicadas las reformas estructurales de los 90s. Sin embargo, dichas reformas -enfocadas a destrabar los cuellos de botella dentro de los mercados de factores- tienen hoy un reto adicional: añadirle a la dinámica de los mercados el componente social que ignoraron. Ya que de ninguna manera una mayor productividad y competitividad económica se traducen necesariamente en una mejora en el bienestar social. A fin de cuentas, dichas palabras mágicas no son tan mágicas aún como para asegurar una sociedad equitativa en derechos y oportunidades tanto en la norma como en la práctica -sobretodo.


Foto: generaccion.com

Fabiola Ventura
Fabiola estudia Economía con concentración en Sector Público en la Universidad del Pacífico. Además, trabaja como Consultora Externa del área de Comercio y Competencia del Banco Mundial. En paralelo, debate temas relacionados a desarrollo y economía en Modelos de Naciones Unidas. Como parte del equipo Peruvian Debate Society (PDS) ha tenido la oportunidad de participar en conferencias en Bogotá, Ciudad de México, Boston y Lima obteniendo diversos reconocimientos por la Universidad de Harvard entre otras instituciones.
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