COYUNTURA

Opinión: Cuando el desarrollo y las (micro)finanzas intentan ir de la mano

A fines del año pasado pude asistir al Cuarto Curso de Innovación en los Sistemas de Pago ofrecido por nuestro Banco Central. De este me quedé con una idea clara: la necesidad de dinamizar la innovación de los servicios financieros en nuestro país. Se ejemplificó de manera directa; a nivel mundial durante 2014 se realizaron 390 billones de transacciones sin efectivo –lo que representó un crecimiento interanual de 9%, mientras que en nuestro país dicha tasa fue tres veces mayor. Es así que esta acelerada cifra derivó una segunda gran conclusión: las oportunidades de continua expansión en un mercado aún creciente. En esta misma fecha, a puertas de ser lanzada, se presentó la alternativa BIM; aquella que hoy por hoy se promociona con coloridos posters por nuestras calles.

¿Por qué son importantes las innovaciones financieras? (Un sustento más allá del mercado…)

Las buenas innovaciones financieras (generalmente caracterizadas por reducir los costos de las transacciones y facilitar la accesibilidad de estas) motivan naturalmente mayores niveles de inclusión al sistema. Punto favorable y necesario para nuestro país donde al 2014, solo el 30% de los peruanos mayores de 15 años tenían a una cuenta bancaria; dicha cifra se reducía a la mitad en contextos rurales, mientras alcanzaba niveles de hasta 50% en LAC y 94% en la OECD.

En específico, la penetración financiera encuentra su mayor reto en los grupos con menor respaldo económico (disposición de activos y garantías, historia crediticia entre otros) ya que representan inevitablemente un mayor riesgo de impago para las instituciones. Sin embargo, desde una perspectiva desarrollista la incapacidad de acceder al sistema –y por lo tanto, a los flujos de ahorros/préstamos- limita las posibilidades de desarrollo económico para estos grupos (dentro del cual se encuentran las MYPE/PYME, principal motor económico) y por lo tanto, deteriorando los niveles de desigualdad de ingresos.

¿Qué tipo de innovación es BIM?

BIM es una plataforma de dinero electrónico. En nuestro país, el marco regulatorio para la emisión y uso de tal se dio en 2013; delimitando la dinámica entre Empresas Emisoras y usuarios. En particular, el dinero electrónico se presenta como un símil al contante y sonante; en BIM uno puede (re)convertir, realizar transferencias y pagos de servicios.

El mecanismo es bastante sencillo: similar a las recargas móviles (el usuario se acerca a un agente BIM -frecuentemente una bodega- carga saldo a su cuenta con dinero en efectivo y puede hacer uso de la plataforma desde su celular).

¿Es esta la innovación que necesitamos?

Evidentemente la plataforma trae consigo grandes facilidades. En orden de importancia están: la inmediatez de las transacciones, amplia red de cobertura –agentes BIM e instituciones financieras como respaldo-, fácil acceso y tarifas competitivas y diferenciadas según monto transado (oscilando entre 0.5 y 2.5 nuevos soles).

No obstante, la herramienta también presenta grandes limitaciones. (1) El monto total de transacciones mensuales no debe sobrepasar los 2000 nuevos soles mientras que solo las ventas mensuales promedio por trabajador MYPE (público objetivo) sobrepasan este nivel (2) Asimismo, las altas tasas de informalidad de este mismo grupo -60% en términos laborales- desincentivan el uso frente al temor de ser detectados por SUNAT (3) Finalmente, los robos al paso juegan también en contra para otorgarle al celular más usos y valor del que deben.

Enfrentando los retos 

Con todo y limitantes BIM parece ser una atractiva opción para impulsar la penetración financiera en nuestro país, enfrentando en el camino grandes retos: generar confianza y credibilidad. De ese 70% de peruanos que hoy no se encuentran adscritos al sistema financiero, la mitad prefiere guardar su dinero “debajo del colchón” debido a los altos costos, requerimientos y desconfianza del sistema en general (SBS y Universidad del Pacífico, 2011). Es importante asimismo considerar experiencias internacionales de éxito, como la Keniana, país que hoy presenta mejor inclusión financiera que la nuestra; donde el posicionamiento de más de un emisor (más de un “BIM”) motivó mayor competencia y por lo tanto, mayor innovación. ¿Podrá BIM replicar dicho éxito o seguirá el patrón de otros países de la región (como México y Argentina) que aún no pueden darle al “clavito” con el dinero electrónico móvil? Esperemos que sí.

Fabiola Ventura
Fabiola estudia Economía con concentración en Sector Público en la Universidad del Pacífico. Además, trabaja como Consultora Externa del área de Comercio y Competencia del Banco Mundial. En paralelo, debate temas relacionados a desarrollo y economía en Modelos de Naciones Unidas. Como parte del equipo Peruvian Debate Society (PDS) ha tenido la oportunidad de participar en conferencias en Bogotá, Ciudad de México, Boston y Lima obteniendo diversos reconocimientos por la Universidad de Harvard entre otras instituciones.
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