COYUNTURA

Opinión: Cómo has cambiado pelona

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Hace más de seis meses, Pedro Pablo Kuczynski le increpó a Keiko Fujimori durante el segundo debate presidencial la ya famosa frase: “Tú no has cambiado pelona, sigues siendo la misma”. Está demás decir que su desempeño en aquel debate, así como el apoyo de la izquierda y la grosera manipulación de información en la que se vio envuelto José Chlimper fueron los factores que le permitieron al actual jefe de Estado llegar a la presidencia.

El día de ayer y luego de medio año se volvió a ver la cara con Keiko Fujimori, en la residencia del polémico arzobispo de Lima Juan Luis Cipriani — sí, el mismo que hace unos meses llamó respondonas  a dos de las ministras del actual gobierno — y sin duda la más clara de las postales fue la siguiente:

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Esta foto, tiene un simbolismo revelador en cuanto a las prioridades del país y a la jerarquía estatal que claramente preocupan: primero se ubica el cardenal más polémico de las últimas décadas de nuestro país quien suele tener un peculiar afán por inmiscuirse en la política; segundo se ubica la lideresa de la fuerza mayoritaria del Congreso de la República y dos veces consecutivas runner up a la presidencia; y tercero se ubica el mandatario arrodillado frente al poder eclesiástico.

Esto no solo es un duro golpe para todos aquellos que deseamos que el Perú sea un Estado Laico en la práctica sino para la valoración del jefe de Estado en sí mismo, aquel presidente de lujo que es, indudablemente, uno de los de mayor trayectoria académica y pública que ha tenido la región se ve arrodillado detrás del arzobispo de Lima a quien denuncias de pedofilia se le pasaron por las narices — el caso del Sodálite es el más emblemático — y de la lideresa de una oposición que solo parece buscar trabas para un gobierno — presuntamente liberal — que busca hacer los cambios que el país necesita. Pedro Pablo Kuczynski, es cierto, tiene que gobernar para todos los peruanos y no solo para los que votaron por él, pero no por ello debería de subordinarse ante el conservadurismo que se opone claramente a una reforma educativa que permita una inclusión de las comunidades LGTBIQ, que enseñe la importancia de la igualdad de género y que, en suma, permita una sociedad más justa.

El otro gran problema de esta reunión es la profunda contradicción en la que el propio mandatario cae accediendo a ella: si ella no ha cambiado y representa un autoritarismo férreo, populista y para quien el país y la educación le importa bastante poco — como se ha observado las últimas dos semanas con el accionar de su bancada y su dirección vía Telegram — cómo un jefe de Estado puede reunirse con ella en nombre de la democracia y de la estabilidad del país si tan solo hace unos días le ha demostrado a todo el país que aquello que afirmó en el debate era, en la práctica, cierto.

Nadie más que Keiko, el cardenal y el propio Kuczynski saben en qué consistió la conversación que tuvieron, pero es imperativo, por el bien de todos los peruanos y por la estabilidad del país, que el presidente se muestre firme y no vuelva a ceder un ministro ante una mayoría intransigente que tan solo ha demostrado su marca de nacimiento identitaria: un afán desmedido de poder en detrimento de la mejora social de un país y la inclusión de sus minorías.


Fuente de Imágenes: Twitter | laicismo.org

Mauricio Chereque L.
Estudiante de Literatura Hispánica en la PUCP. Es liberal, cinéfilo y desde que tiene memoria se ha visto leyendo un libro.
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