NACIONAL

Opinión: Soy Javier Ríos y morí en Barrios Altos

Javier Manuel Ríos Rojas fue un niño de ocho años asesinado el 3 de noviembre de 1991. Murió en la Masacre de Barrios Altos a manos del destacamento Colina, y en este día, tiene algo que decirle al recientemente indultado ex presidente Fujimori.

Estimado Alberto Fujimori:

Mientras tu hijo acaricia tu cabello dándote la noticia de que saldrás libre, yo soy un hijo que no puede hacer lo mismo con su padre que, como yo, murió hace veintiséis años. Todavía puedo sentir el ardor de mis heridas: siete balas eran muchas para un cuerpo pequeño como el mío. Sin embargo, nada duele más que ver a mi madre, aún hoy, clamando por justicia.

Hoy tu familia te abrazó y te besó mientras compartía la alegría de saber que, de ahora en adelante, volverás a su lado gracias a un indulto que te acaban de dar. Ojalá pudiera haber un indulto para mí también, que me permitiera volver a recuperar a mi familia, volver a arrullarme en los brazos de mi madre, volver a vivir los años que no pude.

Tu hija dice que estás “tranquilo y contento”, dice que esta será una Navidad llena de “esperanza y alegría”. Tu hijo dice que se trata de un “noble y magnánimo gesto” del presidente, dice que aprovechará el tiempo contigo y comparte una caricatura donde se le ve pescando a tu lado, una bonita postal familiar que ni yo ni mi madre viuda y con un hijo muerto podremos tener.

Muchas personas salieron a marchar ayer y saldrán hoy, dando los pasos que ya no puedo, prestándome la voz que ya no tengo. Mientras tanto tú cuentas las horas dentro de las que podrás salir a recorrer esas calles que deben haber cambiado mucho desde que fui confundido con un terrorista, y me asesinaron.

Dices estar muy enfermo y merecer un trato humanitario, pidiendo precisamente aquello que no tuvimos esa noche en Barrios Altos. Ni que tampoco tuvieron los alumnos y el profesor que salieron un día de sus casas a “la Cantuta”, y no regresaron nunca más, siendo encontrados un año después de desaparecer, en un descampado en Cieneguilla.

Probablemente la memoria de algunos peruanos falle un poco, probablemente piensen que fuimos un precio “incidental” que tuvo que pagar el país para erradicar el terrorismo. Sin embargo, la empatía no debe permitir olvidar el dolor sufrido, ni las familias destruidas que hoy no pueden estar unidas, como finalmente lo estará la tuya.

Soy un niño que ahora es un adulto de bien menos. Soy un peruano menos que pasó a formar parte de lo que tu gobierno nos dejó, pero, sobre todo, soy un abrazo menos que no se dará este día, ni ningún otro.

Espero que, en la comodidad de tu casa, puedas recibir el perdón más importante de todos, el que una gracia presidencial no puede darte, que es el tuyo propio.

​ Javier Manuel Ríos Rojas
​​ (1983- 1991)

Claudia Sandoval
Abogada por la Universidad de Piura. Amante de la lectura, el cine y el café.
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