COYUNTURA

Opinión: ¿Puedes cambiar el mundo para ella?

Querido lector:

Morí en 2000, el último año en que se llevó a cabo un proceso de esterilizaciones hacia las mujeres peruanas. Hoy me vuelvo a preguntar: qué tan inhumano puede haber sido un hombre para llevar a cabo 331.600 esterilizaciones entre 1995 – 2000, y que ese poder se lo haya otorgado una mayoría del pueblo peruano; aunque es certero que los votantes no saben finalmente lo que el gobernador ordenará. Vemos y admiramos a los indígenas a través del uso de vestimentas y retratos en museos; pero, fuera de las cuatro paredes, se vivió a nuestro lado las esterilizaciones de 300 mil indígenas en los años 90. Más se comentó, crítico y en ciertos casos, se actuó; pero, fue historia al igual que las pinturas de los museos que son rotadas y aparecen cuando la sociedad y tú, lo decida y sea de su interés.

Conocí desde arriba a mujeres de tercera edad que vivían en la sierra peruana. Mujeres que se levantaban a las tres de la madrugada para comenzar a preparar el fogón; mujeres que aún con su cabellera de un hermoso color blanco, símbolo de la experiencia y la vejez, seguían trabajando; dedicadas a cargar grandes cantidades de frutos, movilizando piedras, entre otras tareas que no son acorde para esa edad.

Lamentablemente cada uno debe sobrevivir por su propia cuenta, ¿no? Muchas de las mujeres peruanas dedicaron parte de su vida a sus hijos; los cuales según relatos personales, se fueron al centro, a la capital u a otro país, y por varios años no les han vuelto a ver ni saben nada de ellos.

Muchas de ellas andan esperanzadas en reencontrarse después de más de 50 años que se fueron para una vida mejor, pienso que ese deseo difícilmente terminará como en las películas, donde los héroes viven felices: en que ella ayudó por años a dar una vida mejor a los demás, y que fue olvidada. Solo cabe pedir a Dios que ella viva sus últimos años en paz.

En todas las regiones de este país donde tuve la dicha de crecer y vivir, a la vez han crecido y vivido casos de violencia de género, terminando muchos de ellos en amplios y sorprendentes casos de feminicidios. Ha habido un considerable número de marchas en pro de los derechos de la mujer, como el de Ni Una Menos; sin embargo, cuántos números de agresiones, violaciones, maltrato, explotación, muerte… han existido después de cada uno. ¿Cero? ¿Uno? Las mujeres han tenido que llegar a emprender marchas y campañas para poder ser escuchadas, sin embargo, parecen no ser oídas.

Siento nostalgia al pensar que mi abuela trabaja en casas para poder financiar su alquiler, que mi mamá no haya podido terminar la universidad o que mi tía por ocho años haya soportado la violencia sola. Muchas ya saben que no están solas, que tú y yo vamos a cambiar la historia peruana donde las mujeres no sean más números. Este es mi deseo para este año y ¿el tuyo?

Carta de un niño fallecido en el vientre de su madre tras ser golpeada.

Christopher Alvarado
Estudia Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid, España. Sus intereses son la política, los voluntariados, el teatro y los debates en Modelo de Naciones Unidas.
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