COYUNTURA

Opinión: Los peruanos no necesitamos estar vivos para salvar a otros

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La historia del corazón de una menor de Piura que fue trasladado a toda prisa hasta Lima para un trasplante ilustra el problema de vida o muerte por el que pasan numerosos pacientes en el Perú, quienes esperan en angustia por semanas y hasta meses la donación del órgano que necesitan para seguir viviendo. Muchos no saben si llegarán con vida al momento en que haya un órgano disponible, muchos no llegan.

Mi papá estuvo en la lista de espera para recibir un hígado donado en EsSalud. Cada vez su estado empeoraba y no llegó vivo al trasplante. Mientras estaba internado en el Rebagliati, carismático como era él, en el hospital hizo un amigo que también esperaba un hígado. Este señor sí pudo recibir un órgano donado y ahora vive mejor. Y, cuando el hombre se enteró del fallecimiento de mi papá, se conmocionó. Mi familia y yo, aunque tristes por la muerte de nuestro gordo, nos emocionamos al saber que su amigo de hospital sí pudo lograrlo.

Nadie merece morir en la espera de un órgano donado. El Perú necesita cambiar la legislación de la donación de órganos y tejidos. Muchos peruanos dicen ‘no’ a la donación en la Reniec por el temor que la desinformación genera. El sistema vigente no promueve la donación de órganos como una práctica ciudadana que salva muchas vidas, sin matar a nadie. Los médicos de un hospital no van a asesinar al paciente para sacarle sus órganos, pero sí pueden salvar a otras personas si el paciente ya fallecido había decidido compartir vida así incluso después de su partida.

El Congreso de la República tiene en sus manos el cambio que tanto se necesita. La donación de órganos y tejidos debería ser automática para todos los peruanos mayores de 18 años, a menos que estos lo rechacen expresamente en vida. Y la ley debería garantizar que la voluntad del donante se respete y cumpla, no como sucede ahora que la familia puede vetar la donación. Así no se afectaría ningún derecho del ciudadano a decidir, pero la cantidad de donaciones aumentaría en beneficio de muchos pacientes cuya vida depende de eso.

No necesitamos estar vivos para ayudar de esta forma, donar no nos quita nada en vida. Al contrario, es un acto de amor a la vida, pues cada donante da la oportunidad de vivir más y mejor a otro ser humano.

Ricardo Zimic
Periodista, viajero y agente de cambio.
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