NACIONAL

Opinión: El silencioso grito de la selva

Foto: Peru 21

Olivia Arévalo Lomas fue una sabia mujer del pueblo Shipibo konibo, en Ucayali. Una activa defensora de los derechos ambientales y culturales de su pueblo. Además, es reconocida por difundir los cánticos sagrados de su etnia, los “Íkaros”, que fueron declarados Patrimonio Cultural en el 2016 por el Ministerio de Cultura.

Esta lideresa fue asesinada el pasado jueves 19 de abril por cinco balazos en el corazón. Con su defunción, su pueblo grita justicia, pero ¿realmente se oye este grito?

Frente al asesinato, la congresista Tania Pariona manifestó su descontento con la situación, sin embargo, agregó que “Hace ya un buen rato líderes indígenas en la Amazonía han recibido amenazas de muerte”. Si es así, ¿por qué las autoridades no hacen nada? No solo se debe buscar a los culpables de los asesinatos, sino también proteger a estos pueblos que, de cierto modo, son más vulnerables al no contar con la protección de vigilancia de policías y municipales, como la tenemos los residentes de la ciudad.

En el Perú, existen más de 31.266 miembros del pueblo Shipibo konibo. Ellos residen en las region de Ucayali, Madre de Dios y Loreto. Esta es una de las etnias más numerosas de la Amazonia y, a pesar de ello, tanto los civiles como el gobierno no les prestamos la adecuada atención, por lo cual tampoco les brindamos la ayuda correspondiente cuando la necesitan.

Por otro lado, en los últimos días se pudo observar múltiples reacciones en las redes sociales, de personas que manifestaban su enojo e indignación frente al homicidio de Olivia Arévalo y se solidarizaron con la familia de la víctima, dándole ánimos y expectativa de justicia.

No obstante, en el Perú, este “sentimiento de justicia” nos dura muy poco, y puede ser opacado por la muerte de un actor, un cantante o un DJ extranjero. Pero ¿hasta cuándo?

¿Hasta cuándo pasaremos por alto las injusticias hacia los más vulnerables? ¿Hasta cuándo nos taparemos los oídos para evitar escuchar el grito de justicia de las personas?

Si bien el Ministerio de Cultura ha manifestado su apoyo al caso de Olivia Arévalo, los civiles también deberíamos involucrarnos y realmente solidarizarnos con situaciones como esta, así como exigir que el Estado proteja a los pueblos nativos y a sus dirigentes. Este grito de justicia no debe ser un grito mudo, sino que se debe oir por todos los peruanos para que nos unamos para defender a nuestros pueblos indígenas.

Alexandra Díaz Palomo
Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. Futura periodista. Amante de los viajes, de “El Rey León” y del olor a lluvia en la mañana.
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