NACIONAL

Opinión: ¡Aramburú no va!

Foto: El Comercio

Este último viernes, el Poder Judicial ratificó la medida cautelar que impide el desarrollo de obras en las avenidas Aramburú y Del Parque Sur, en el distrito de San Isidro. La medida cautelar fue presentada por la municipalidad de ese distrito, frente a la obra que desarrollaría la Municipalidad de Lima, y que buscaba ampliar a 3 carriles la calzada.

Esta resolución judicial parece marcar el inicio del fin de una discusión que empezó hace meses entre la gestión de Manuel Velarde y la de Luis Castañeda Lossio por la viabilidad de esta obra y lo que ella representa.

Por un lado, la Municipalidad de Lima defiende la obra diciendo que será beneficiosa pues al incrementar un carril a la vía se aliviará la congestión, pues al aumentar su capacidad, habrá más espacio para la circulación de vehículos, y así el tránsito se hará más fluido.

Por otro lado, la Municipalidad de San Isidro aduce que un carril más atraerá más carros, y no agilizará nada, pues el espacio disponible será rápidamente ocupado por los vehículos, los que generarán más congestión y más contaminación que antes. Además, sostiene que la inclusión de un carril más involucrará la tala de árboles de la avenida y la reducción de las áreas verdes.

En este enfrentamiento se pueden distinguir claramente las dos visiones de ciudad diferentes: una que privilegia el tránsito rápido de vehículos, especialmente el auto particular, y otra que promueve la movilidad de las personas de manera sostenible, brindando facilidades para el peatón, el ciclista, y el trasporte público.

Este debate lleva relativamente poco tiempo en el Perú, no obstante, en los países desarrollados ya tiene décadas en la agenda pública. Es por eso que recién ahora aparecen críticas a las ampliaciones de carriles y a la construcción de autopistas urbanas o vías expresas. Y es que la idea de una ciudad hecha en función a los autos es incompatible con un desarrollo urbano, social y económicamente sostenible.

Parece simple pensar que si hay congestión en una vía de 2 carriles, la solución para reducirla es aumentar un carril más, pero en muchos casos dicha «solución» es peor que el problema. Tal es el caso de las avenidas Aramburú y Del Parque Sur. En un estudio vial, el ingeniero de tránsito David Fairlie, junto a la asociación Cruzada Vial, demostró que la ampliación a 3 carriles en esas avenidas empeoraría la congestión, entramparía las intersecciones, reduciría la velocidad de circulación, aumentaría la cantidad de autos ycon ellos la contaminación.

El panorama es peor si se toma en cuenta que a eso se suma la reducción de las áreas verdes y peores condiciones de accesibilidad y seguridad de los peatones, ciclistas y residentes de la zona. Es por eso que el estancamiento de esta obra no solo es una buena noticia para los que transitan por allí, sino también para todos los limeños, que no verán cómo su dinero es desperdiciado en una obra inútil, sin ninguna justificación técnica. También es por eso que esta es una victoria para el sentido común, que ya era hora que se impusiera en esta ciudad.

Erick Krüger
Estudiante de Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Inclinado por las políticas urbanas. Actualmente en una relación amor-odio con la ciudad de Lima.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

To Top