COYUNTURA

Opinión: Al encendido fuego en que me quemo

Justificando

Hace muchas décadas, Garcilaso exponía al mundo las Églogas de Salicio y Nemoroso, en las cuales uno de estos dos pastores le decía a su amada como expresión máxima de su amor, lo siguiente: “¡Oh más dura que mármol a mis quejas y al encendido fuego en que me quemo, más helada que la nieve, Galatea!”.

Muchas décadas después, Juan De Dios Peza le decía lo siguiente a una mujer con la que tener una historia de amor era casi imposible: “En cada corazón arde una llama/ si aún vive la ilusión y amor impera/ pero en mi corazón desde que te ama/ sin que viva ilusión, arde una hoguera”.

Y lo que años anteriores no era más que un sentido figurado para describir la magnitud de las pasiones que el amor encendía, se ha convertido hoy en día en el método favorito de los feminicidas para llevar a cabo sus más bajas conductas criminales. Y es que en menos de dos meses hemos sido testigos de dos casos que nos han conmovido, pero que triste y probablemente, no nos han sorprendido.

Primero fue Eyvi Agreda, a quien su atacante señaló que “solo quería quemarle el rostro” para “darle un escarmiento” pues según sus propias palabras, al ser “muy bella” solo “jugaba con los hombres”. Esto no es otra cosa que una manifestación bastante distorsionada de su parte, pues la negativa que recibió a su propuesta de sostener una relación amorosa con ella merecía un castigo.

Hace unos días hubo otra víctima: Juana Mendoza, que en esta ocasión no fue quien le dijo “no” a un hombre, sino que más bien fue el “en donde más te duela” de una mujer que sí lo hizo. Ante las reiteradas negativas de la hermana de la víctima a un hombre con el que ya no quería sostener una relación amorosa, este le habría dicho que iba a darle en donde más le doliera: su hermana. Finalmente, materializó esta amenaza quemando a la mujer que se encontraba vendiendo anticuchos en Cajamarca, su cuñada.

Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor de todo son los comentarios que pueden leerse en los fanpages de los medios de comunicación que dan a conocer estas noticias. Todavía en pleno 2018 hay quiénes más allá de conmoverse y sentir un poco de empatía por las víctimas e incluso por los familiares, inmediatamente sugieren el popular “¿Qué habrá hecho?”, como si sea cual fuera la acción de estas mujeres, existiera alguna lo suficientemente fuerte como para justificar una agresión y, sobre todo, una de tal magnitud.

En vez de preguntar “¿Qué habrán hecho?” deberían preguntarse qué está haciendo el Estado peruano al respecto, qué estamos haciendo cada uno de nosotros desde nuestra vida cotidiana para evitar que más Eyvis o Juanas encabecen los titulares y enluten familias.

Hace unos días escuchaba a un amigo comentar que su hijo de cuatro años estaba enamorado de una niña de su misma edad, pero que esta niña no le correspondía, y que él sabiamente le había dicho “Rafael, si ella no te quiere, sigue con tu vida, qué vas a hacer”. Y, aunque sonara anecdótico, es motivo para que nos preguntemos qué estamos haciendo mal como sociedad para que, ante el amor no correspondido de una mujer, haya quien en vez de seguir con su vida, decida rociarla en combustible y prenderle fuego.

Claudia Sandoval
Abogada por la Universidad de Piura. Amante de la lectura, el cine y el café.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

To Top