COYUNTURA

Análisis: Expresidentes en Perú. Poder y corrupción

Perú 21

A un día de cumplir 196 años desde que se dio el grito de independencia de Perú, conviene responder a la pregunta que ha intrigado bastante a los peruanos en los últimos meses: ¿Qué pasa con los presidentes del Perú?

El caso Fujimori desconcertó a todos. Cuando llegó la década de los 90, apareció una nueva figura ostentando el cargo de presidente. La gente gritaba en las calles: “¡Es japonés, esos hombres son trabajadores!”. Una vez en el poder, hizo algunas obras que hicieron que su popularidad creciera, como carreteras en la selva y puentes, y también “puso fin” a una época llena de violencia ocasionada por el terrorismo.

Sin embargo, varios años después, empezaron a aparecer los casos de corrupción de su gobierno, un sinfín de actos que hicieron que el sentimiento peruano cambie. Y así empezó la decepción y aborrecimiento hacia el hombre que “se había burlado del país entero”.

Al poco tiempo de la caída de Fujimori, llegó Toledo. Se creía que el cambio estaba en este hombre con rasgos típicos del peruano. La gente decía: “El cholo es del pueblo. Es un hombre que se ha superado, ha llegado a Harvard, ¿por qué robaría?”. Pero, sorprendió a todos, primero, con la famosa ‘hora cabana’ (que hizo que algo tan preciado como la puntualidad pierda valor en él), luego con los escándalos personales como la revelación de su hija Saraí, y finalmente con los derroches de dinero y los escándalos de corrupción asociados al caso ‘Lava Jato’, fruto de su gobierno.

Después de Toledo, vuelve a aparecer en escena Alan García, quien, tras haber tenido un gobierno desastroso en los 80, decide lanzarse nuevamente en el 2001 para que “el país le diera una nueva oportunidad”. Aunque no ganó estas elecciones, decidió esperar para el 2006, y ese año fue elegido nuevamente presidente de Perú.

Por último, en el 2006, llegó Ollanta Humala, quien se vendió como un “outsider” con un discurso populista, con el que, incluso, estuvo a punto de ganar las elecciones. Sin embargo, empezó a generarse un temor en la población peruana por la instauración de un gobierno radical similar al de Venezuela y, a causa de ello, perdió la contienda electoral. De inmediato, cambió su discurso para poder llegar al poder en las próximas elecciones. Es así que el 2011 pasó a la segunda vuelta enfrentando a Keiko, la primogénita de Alberto Fujimori. Con el apoyo de diversos movimientos sociales, Humala obtuvo la victoria.

A la gente le parecía que el gobierno de Ollanta sería prometedor, pero, al llegar al poder, generó la sensación de ser “un títere más del sistema”. Sus promesas quedaron en el aire y proyectaba una imagen de hombre débil, pues su esposa parecía tener el mando. La figura de Nadine lo opacaba a tal punto que los medios le pusieron de apelativo “cosito”. Sin embargo, más allá de su falta de mando, lo terrible fue los actos de corrupción que poco a poco fueron descubriéndose, al punto que, hace unos días, las autoridades ordenaron prisión preventiva para la llamada “pareja presidencial”.

Así, se puede ver que los expresidentes de Perú de las últimas décadas tienen una extraordinaria hoja de vida: Fujimori está condenado por una pluralidad de delitos de corrupción y lesa humanidad; Toledo tiene orden de captura por el caso Lava Jato y es buscado por la Interpol; y García, después del desastre de su primer gobierno, tuvo que irse del país para no ir a prisión y luego volvió como si nada hubiera pasado para ser elegido nuevamente presidente por la misma población a la que hizo sufrir de escasez y la inflación más alta de la historia del país.

Esto obliga a todos los peruanos a plantearse estas preguntas: ¿Por qué escogen este tipo de gobernantes? ¿Por qué creen que alguien nuevo es el cambio? ¿Por qué cuando aparece un personaje nuevo en escena que vende “ideas bonitas” y creen que será el mejor presidente? ¿Por qué Perú se está convirtiendo en la cuna de los funcionarios corruptos?

Antonio Velapatiño
Estudiante de Derecho en la PUCP. Apasionado por la historia y el arte. Adicto a los viajes y a buscar la manera de aportar nuevas ideas al mundo.
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