COYUNTURA

Análisis: La ley que prohíbe la discriminación remunerativa por género

Andina

En el contexto actual, en el cual propios y ajenos claman a viva voz la eliminación de la violencia contra la mujer en el país, es importante tener en cuenta que una de sus principales manifestaciones es también la desigualdad salarial de una persona de género femenino frente a una de género masculino, aun cuando están en un mismo puesto de trabajo. De acuerdo al estudio Brechas de Género 2017 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la brecha salarial existente las mujeres y los hombres era de 31,7% ese año. El informe precisaba que el ingreso promedio de mujeres en el sector urbano era de 1,216 soles, mientras que en hombres es de 1,782 soles.

El 27 de diciembre de ese mismo año entró en vigencia la Ley 30709, que prohíbe la discriminación remunerativa entre varones y mujeres. Esta norma ha estimado, como una de sus principales disposiciones, que todo empleador se encuentra en la obligación de implementar cuadros de categorías de trabajadores y funciones. Esto tendrá que abarcar la totalidad de puestos existentes dentro de la organización empleadora, cuyo fin será categorizar cada uno de los existentes, asignándoles un nivel “económico” en reflejo directo de las responsabilidades, funciones y actividades preestablecidas por puesto, para que en adelante, se evite tener en cuenta factores como el género de la persona que lo ocupe.

Asimismo, según esta norma, todo empleador debe garantizar un ambiente de trabajo digno, un clima laboral de respeto y sin discriminación, así como establecer mecanismos de prevención y sanción del hostigamiento sexual laboral. Este tema ha sido desarrollado de manera previa en una normativa especializada del Ministerio de Trabajo, que fija la línea a seguir por todo empleador. Eso se hizo con el fin de que sus reglamentos internos y políticas organizacionales vayan dirigidas a erradicar cualquier conducta que dificulte la vida laboral de sus trabajadoras por el simple hecho de ser mujeres. De igual modo, se ha establecido la obligación del empleador de asegurar planes de formación profesional de manera igualitaria entre sus trabajadores.

Otro punto importante es el hecho de que la ley ha tomado a consideración la figura de protección al despido de la mujer gestante, así como las acciones establecidas ante este supuesto, observando la reposición de la mujer en dicho estado, siempre y cuando el despido haya sido a causa de este.

Finalmente, la implementación de la ley ha determinado el respaldo de políticas de Estado en materia de protección a la mujer y la elevación a carácter legal de nuevos deberes y obligaciones institucionales de todo empleador para que se elimine progresivamente la desigualdad en materia remunerativa en el país. Sin embargo, es importante señalar que de nada sirve llenar El Peruano con leyes nuevas si antes no procuramos un cambio social en el cual se interiorice el hecho de que el trabajo tiene el mismo valor, independientemente de si lo realiza un hombre o una mujer.

Nuvolanevicata

Jesús Grandez
Abogado egresado de la Universidad Ricardo Palma, absoluto amante de la lectura, la música, el cine y la vida.
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