COYUNTURA

Legal y Punto: Dí que sí, dona vida

En los últimos días Selena Gómez ha dado a conocer un hecho que conmovió tanto a sus fans como a quienes no son seguidores de su música o su carrera, y esto es, que recibió un trasplante de riñón por parte de una amiga suya muy cercana. Ahora bien, más allá de las reacciones que haya generado esta noticia, esta debería hacernos reflexionar acerca de la donación de órganos en nuestro país.

En su mayoría, los ciudadanos peruanos mayores de dieciocho años, han sido preguntados acerca de si desean donar sus órganos o no, al momento en que han tramitado el Documento Nacional de Identidad (DNI). Y es que desde el año 1997, se promulgó la Ley Nro. 26745, Ley que modifica la Ley Orgánica del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), que dispuso la incorporación del inciso k) al artículo 32 de la misma, que establece que el DNI debe contar con “La declaración del titular de ceder o no sus órganos y tejidos, para fines de trasplante o injerto, después de su muerte”.

Esa consignación tiene el carácter de declaración jurada que garantiza el derecho al consentimiento informado de los titulares para la donación de órganos y tejidos, y  solo puede ser revocada por el propio donante, y no puede ser objeto de oposición por parte de terceros, tal como lo establece la Ley 30407, Ley que modifica los artículos 2, 3 y 4, y la disposición complementaria única de la Ley 29471, Ley que promueve la obtención, la donación y el trasplante de órganos o tejidos humanos.

Ahora bien, la declaración referida en el párrafo anterior no es irreversible, pues el mismo cuerpo normativo establece que en caso de que haya discrepancia entre la declaración del titular inscrita en el DNI y la declaración jurada para la donación voluntaria de órganos o tejidos, se considera válida la última declaración, antes de la muerte del donante.

De acuerdo a la información del portal web del Ministerio de Salud, en el Perú existe una lista de espera con seis mil receptores, y en el 2008, trescientas personas murieron en espera de un órgano. Asimismo, de acuerdo a información del RENIEC, al 5 de enero de 2017, sólo el 5% de los peruanos mayores de dieciocho años han dicho sí a la pregunta relacionada con la donación, mientras que un abrumador 90% ha dicho que no, y el otro 5% deja en blanco la respuesta.

Así pues, deberíamos ser conscientes de la importancia de esta decisión y de la repercusión de la misma en la vida de otros y, sobre todo, en la nuestra. Siempre se dice que toda persona antes de morir tiene que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, en ese afán de trascender, propio del ser humano. Sin embargo, qué mejor manera de trascender en el mundo, que compartir con otro, un órgano o tejido que le ayude a pasarla mejor en el camino de este viaje llamado vida.

 

 

 

Claudia Sandoval
Abogada por la Universidad de Piura. Amante de la lectura, el cine y el café.
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