COYUNTURA

Opinión: ¿Otra vez, Spicer?

Sean Spicer, el Secretario de Prensa del actual gobierno Estadounidense, ha estado bajo la lupa del público desde que Donald Trump tomó la presidencia en enero de este año. Fue catalogado como defensor a capa y espada de Trump y todas sus metidas de pata, tras declarar que el discurso de inauguración del nuevo presidente fue el más concurrido de la historia cuando la evidencia fotográfica dice lo contrario. A ello hay que sumarle que todos atestiguamos cuando defendió la marca de ropa de Ivanka Trump, al haber sido retirada de las tiendas de Nordstrom en una conferencia de prensa, o cuando utilizó un ataque terrorista que nunca pasó para defender la orden ejecutiva de Trump que prohibía la entrada de siete países musulmanes al país. Así, Spicer se ha mostrado dispuesto a decir incoherencias y mentiras para apoyar a su presidente. Hasta esta semana que pasó.

La tarde del jueves 6 de abril, Estados Unidos lanzó un ataque militar a la base aérea del gobierno Sirio, como respuesta al ataque con armas químicas que se llevó la vida de 70 personas días antes. A pesar de la promesa de campaña de Trump de no intervenir en el conflicto sirio y de criticar a Obama cuando tuvo intenciones de hacerlo, la milicia de Estados Unidos lanzó numerosos misiles a la base, bajo las órdenes del presidente, que contenía los aviones sirios que, según oficiales Estadounidenses, llevaron a cabo el ataque. Y es con esto que, días después,  Sean Spicer, mete la pata de nuevo.

En la Conferencia de Prensa del martes pasado, Spicer trató de hacer una errónea comparación, explicando por qué la Casa Blanca esperaba que Rusia deje de apoyar a Al Assad, al decir que “ni el mismo Hitler había caído tan bajo como para utilizar armas químicas, como Al Assad es acusado de hacerlo”. Spicer, ¿en serio? Al parecer fue en ese momento donde se le olvidó que los nazis, al mando de Adolf Hitler, hicieron un uso indiscriminado de gas venenoso en las cámaras de gas del Holocausto. Después de un momento trató de aclarar lo que había dicho, afirmando que lo que él se había referido era que Hitler “no utilizó gas sobre su gente, de la misma manera que lo hace Al Assad”. Pero no importó, el daño ya estaba hecho, siendo que este error no es del mismo tipo de los anteriores, porque, a pesar de la supuesta confusión de palabras y la falta de aclaración, denota un ya sentido anti semitismo desde que la declaración de la Casa Blanca en el Día del Holocausto no mencionó a la población judía, al igual que en sus declaraciones, al marcar que los alemanes judíos no eran parte de la Alemania que Hitler gobernó.

Con las disculpas posteriores de Spicer, aclaró que no buscó negar el Holocausto a propósito. Sin embargo, a vista del público, fue la combinación de ignorancia o – nos gustaría pensar – amnesia histórica de corto plazo, con frialdad para declarar ante la prensa, incluso temas tan delicados como el Holocausto, lo que ha mostrado una vez más la incapacidad de Spicer para ser Secretario de Prensa y aliado de Trump. El punto a discutir aquí no es sólo las hirientes declaraciones que causaron conmoción en el país, sino la incapacidad de Spicer para defender las numerosas acciones indefendibles de su jefe. Lo hemos visto ya por meses recurrir a medidas impulsivas y sinsentido, como esta, sumado a sus malos tratos a los periodistas y la información errónea o falsa en sus conferencias, tratando de cubrir torpemente las movidas de Trump.

Es otro día más en el Estados Unidos de Trump, donde la falta de estrategia tanto en sus acciones nacionales e internacionales, se topan con la mala elección de colaboradores clave en su gobierno. Con todas las controversiales movidas de Trump uno pensaría necesario un Secretario de Prensa que las defienda con argumentos concretos e innovadores, pero lo que ha conseguido Spicer es hundir aún más esas movidas en absurdo. Tal vez sea uno más dentro de la línea de los Secretarios de Trump, los cuales, en su mayoría, son caracterizados por la falta de conocimiento en los problemas que tratan. Aunque, si es que Donald Trump busca mejorar su imagen y aumentar su aprobación, probablemente tenga que buscarse otro Secretario de Prensa. Como dirían los Estadounidenses: Sorry, Sean.

Imagen: CBS News

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