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Análisis: Trump sobre Jerusalén, la otra perspectiva

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El pasado 6 de diciembre, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cambió la posición de la política americana sobre el conflicto israelí-palestino, al declarar que reconocería a Jerusalén como capital de Israel y sus deseos de mudar la Embajada de su país de Tel Aviv a dicha ciudad. Esto causó una ola de respuestas en la comunidad internacional: el pueblo palestino mantuvo revueltas y manifestaciones por numerosos días; el Consejo de Seguridad de la ONU tuvo una reunión de emergencia; aliados americanos como Francia, Suecia, Alemania, entre otros, expresaron su rechazo a la declaración de Trump, el presidente palestino sostuvo que las posibilidades de negociación entre Palestina e Israel sobre una posibilidad de una solución de dos estados fueron “asesinadas” por dichas declaraciones.

Sin embargo, una nueva movida en el tablero político internacional se ha efectuado: los líderes de países árabes han declarado reconocer a Jerusalén como capital de Palestina. Frente a las declaraciones de Trump que fueron vistas como un ataque al mundo árabe y a la libertad de las dos partes en conflicto (Israel y Palestina), ya que esta decisión controversial de Jerusalén se acordó dejar a discreción, el presidente de Turquía efectuó un llamado para una reunión especial de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), hace unos días en Estambul.

Los 57 países que fueron representados discutieron posibles maneras de responder a las declaraciones de Trump, es decir, medidas políticas, económicas y sociales para demostrar el rechazo de la comunidad árabe, incluyendo la posibilidad de sanciones hacia Estados Unidos.

Uno de los argumentos más presentes fue la crítica hacia Israel, especialmente por el presidente de Turquía, Erdogan, quien decía que ese país había demostrado ser “invasor y terrorista al mismo tiempo”, pues había atacado los derechos de los palestinos desde hacía más de medio siglo. Asimismo, el rol de Estados Unidos en las negociaciones de paz fue totalmente rechazado y deslegitimado por los Estados, ya que, según el presidente palestino, Abbas, Trump ha mostrado ser totalmente parcial hacia los intereses de Israel y ha convertido un conflicto “político” hacia uno “religioso”.

El documento presentado al concluir la reunión entre los líderes incluía un llamado hacia los países árabes y la comunidad musulmana para instaurar sanciones políticas y comerciales a Estados Unidos y, adicionalmente, a todo país que reconociera la ocupación israelí de Jerusalén. Erdogan, cobrando un rol de líder regional y posiblemente un representante de la comunidad musulmana, abogó que esta decisión fuera tomada bajo el argumento de defender la ciudad santa para los musulmanes. También querían defender al pueblo palestino de las violaciones y abuso de Israel, que sigue sin respetar las delimitaciones territoriales reconocidas por la ONU en 1967.

Las implicancias de la reunión y el peso de la religión en este conflicto político no debe pasar por alto. Las decisiones políticas que se esclarecieron en numerosos Estados árabes ansían tener eco en la comunidad internacional para que se reconozca a Palestina como Estado y se enfrenten sin temor a Estados Unidos. Si es que las voces de la OCI logran tener el eco que aspiran, podría cambiar la balanza de poder e influencia de Trump y Erdogan, así como el posible destino del pueblo palestino y Jerusalén.

Lucrecia González-Olaechea
Estudiante de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha participado en debates sobre temas de política y relaciones internacionales tanto en el Perú como en el extranjero. Actualmente es parte de la Asociación de Estudios sobre las Naciones Unidas del Perú.
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