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Análisis: Boko Haram y el cambio climático

News Week

 

El pasado 15 de noviembre, el grupo yihadista Boko Haram cometió un cuádruple atentado en el noreste de Nigeria, en la región de Borno, comunidad de Muna Gari. Esto resultó en al menos 18 muertos y 29 personas heridas, luego que dos hombres y dos mujeres se inmolaran con explosivos caseros en diversos puntos de la ciudad.

Si bien el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, ha tenido una estrategia efectiva para combatir a Boko Haram al punto que logró expulsarlo del noroeste del país, los atentados por parte de la agrupación no han cesado. Cifras recientes proyectan que los ataques han aumentado en los últimos meses, especialmente en zonas de oración y colegios. Además, si bien Boko Haram ha sido expulsado de ciertas áreas, el grupo sigue buscando expandir sus actividades en la capital comercial del país, Lagos, y en países vecinos como Chad, Camerún y Níger.

En este punto, una pregunta clave a tener en consideración es ¿por qué grupos terroristas como Boko Haram logran prosperar en estas regiones de África? Existen diversas explicaciones de carácter político, económico y social, pero una que no ha sido muy explorada es aquella relacionado con el cambio climático. Aunque a primera vista el terrorismo y el cambio climático podrían parecer como dos amenazas modernas independientes, en realidad, son temas bastante relacionados, especialmente en África.

Como menciona Lukas Rüttinger, “el cambio climático no crea terroristas, rebeldes o criminales; sin embargo, contribuye a crear el tipo de entornos frágiles en los que tales grupos pueden prosperar, al conducir la inseguridad alimentaria y forzar a las poblaciones locales a competir por recursos naturales menguantes como tierra y agua”.

En tal sentido, un factor relevante para entender el surgimiento del grupo Boko Haram en el noreste de Nigeria es la desertificación del lago Chad, especialmente por la extensión en los periodos de sequía. El lago ha pasado de tener una superficie de 25000 km2 (en 1960) a 2500 km2 (para el 2009), y se estima que desaparecerá en 20 años.

Teniendo en cuenta que el lago Chad es una fuente sumamente importante de recursos para las familias que viven en la región de la cuenca (por el agua que sustenta la agricultura y la pesca), la desertificación del lago ha supuesto la desaparición su principal medio de subsistencia. Consecuentemente, las personas de esta zona son más propensas a apoyar a grupos como Boko Haram, pues estos ofrecen un medio de vida alternativo. Debido a ello, resulta más fácil para la agrupación reclutar a niños y jóvenes de esta área, ya que muchas veces tomar las armas es lo poco que les queda por hacer.

Así, dos temas aparentemente inconexos como el terrorismo y el cambio climático pueden llegar a tomar un matiz de correlación positiva en continentes como África. En cuanto a la situación de Nigeria, hay que observar cómo se adapta la estrategia de Buhari para combatir esta nueva faceta cada vez más activa de Boko Haram y qué medios implementará para resolver la crisis en la zona de la cuenca de Chad.

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