COYUNTURA

Informe: Elecciones en Sudáfrica, fracturas en el partido de Mandela

El País

Desde mayo de 1994, Sudáfrica inició un periodo democrático después de la caída del régimen autoritario del Partido Nacional, la eliminación del apartheid (segregación racial) y la victoria de Nelson Mandela, icónico líder del partido ‘Congreso Nacional Africano’ (CNA). Y esta organización política se encuentra ahora a puertas de una decisión clave: la elección de su nuevo líder y candidato a la presidencia para las elecciones del 2019, que pondrán fin a la presidencia de Jacob Zuma, tras dos periodos mandatarios constitucionalmente permitidos (20 años en el poder).

Si bien hay varios postulantes, el CNA cuenta con dos candidatos con la mayoría de aprobación al interior del partido. Por un lado, se encuentra Nkosazana Dlamini-Zuma, exesposa de Jacob Zuma que se desempeñó como ministra de Salud (1994-1999) y de Relaciones Exteriores (1999-2009), al igual que presidenta de la Comisión de la Unión Africana hasta enero de este año. Por otro lado, está Cyril Ramaphosa, reconocido empresario y político de 65 años, excelente negociador (actuó como el principal negociador del CNA durante la transición hacia el régimen democrático) y fundador del sindicato más grande y poderoso de Sudáfrica, la Unión Nacional de Mineros.

¿Y por qué es tan importante la elección del nuevo líder del CNA?

Teniendo en consideración que en los últimos 23 años el CNA ha ganado todas las elecciones presidenciales con más del 60% de los votos, lo más probable es que el nuevo líder electo y candidato a las elecciones sudafricanas del 2019 termine siendo el presidente del país.

Ahora, la disputa entre Dlamini-Zuma y Ramaphosa por la presidencia del partido ha generado ciertas fricciones dentro del mismo. Si bien Cyril Ramaphosa cuenta con la mayor popularidad, al haber obtenido el mayor número de nominaciones de las ramas partidarias provinciales, Dlamini-Zuma cuenta con el apoyo del actual presidente Jacob Zuma.

Sin embargo, las fracturas dentro del partido van más allá de la clara división en la preferencia de candidatos actuales. En el 2016, estas fricciones se hicieron claras cuando el CNA perdió por primera vez en Sudáfrica, en las elecciones de consejeros municipales, metropolitanos y distritales. El CNA perdió principalmente por el descontento de los electores, quienes consideraban que el partido no había cumplido sus promesas.

De acuerdo al testimonio de un hombre sudafricano: “El CNA fracasó. Desde 1994 (en las primeras elecciones multirraciales) nos prometieron el paraíso. Todavía lo estamos esperando (…) Nos hacen promesas vacías. Yo tengo 60 años y ni me acuerdo de la última vez que tuve trabajo”.

De esta manera, la elección del nuevo presidente del CNA resulta vital no solo para el partido, que necesita una reforma de su imagen para ganar nuevamente popularidad, sino también para el futuro de Sudáfrica. Mientras Ramaphosa es un candidato con un plan moderado (favorito entre los empresarios y economistas), Dlamini-Zuma contempla un plan radical para redistribuir el ingreso y terminar con la desigualdad. Este domingo se sabrá finalmente quién de los dos gobernará.

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