COYUNTURA

Informe: Crónica de una elitización anunciada

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blog.pucp.edu.pe

El año pasado se aprobó en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) un nuevo sistema de escalas, que buscaría crear 9 categorías — donde antes había solo 5 — con la intención de poder asignar a los alumnos una pensión de manera más precisa. Sin embargo, detrás de este cambio, que parecía iba a beneficiar a todo el alumnado, la universidad ha llevado a cabo un alza sumamente fuerte en las pensiones, que se enmarca en toda una coyuntura de descontento en la PUCP.

Nuevo sistema

Por iniciativa estudiantil se aumentaron las escalas; sin embargo, el rectorado propuso este nuevo sistema en el que se reestablecían las escalas y las distribuían de manera distinta. Es así como se llegó al sistema actual. Ahora bien, ¿cuál es el problema con este nuevo sistema? Las nuevas escalas creadas no son equidistantes, sino que eliminan el sistema anterior y crean nueve nuevas escalas. Estas, si bien agrandan el rango de pago hacia más y menos, desplaza la media y la población hacia un pago más costoso. Analicemos los datos.

Precio del crédito

Uno podría considerar que el elemento básico de análisis sería el precio del crédito educativo. La primera escala del nuevo sistema (G1) tiene un costo de 243.50 soles a comparación del precio de la primera escala del sistema anterior (1) de 274.70 soles. Por otro lado, la más cara del nuevo sistema (G9) cuesta 930.40 soles, mientras que la 5 del sistema anterior, la más costosa, ascendía a 859.40. Asimismo, es importante caer en cuenta en cómo se distribuyen las escalas nuevas en comparación del sistema anterior. El nuevo sistema antecede al número de la escala con una G, mientras que el sistema anterior se presenta solo por números. La distribución sería así: G1, 1, G2, 2, G3, G4 y 3, G5, 4, G6, G7, G8, 5 y G9.

De esto se puede deducir que, si bien al comienzo se intercalan, el grueso de las nuevas escalas se posiciona entre la 4 y la 5 del sistema anterior, lo que incrementa la posibilidad de ser clasificado entre dichas escalas. Eso de por sí aumenta la concurrencia en dichas escalas. Asimismo, la media de los precios entre el sistema anterior y el nuevo ha aumentado. En el nuevo sistema, la media es 581.5 soles frente a 522.62 soles del sistema anterior.

Precio de la boleta

La información disponible en el portal de la universidad presenta el precio de las primeras boletas de cada sistema, que es en la que se cobra la matrícula. La boleta más barata es la 1 del sistema anterior que asciende a 1032. 92 soles y la más cara es la G9 que cuesta 4447 soles, sobrepasando la más cara del sistema anterior por más 1215.16 soles. Eso muestra lo mucho que ha acrecentado el precio. ¿A qué se debe este radical aumento?

Asimismo, el precio de la boleta, que es lo que afecta a los alumnos finalmente, ha subido exponencialmente. El orden de las boletas es el siguiente: 1, G1, 2, G2, 3, G3, G4, 4, G5, G6, 5, G7, G8 y G9. La media del primer sistema en esta boletas es 1979.80 soles, mientras que con el sistema nuevo asciende a 2778.03 aproximadamente. Este es el aumento real que siente el estudiantado, en el que la distribución y la media indican una elitización veloz de la universidad. Sin embargo, en cuanto a estos pagos, lo importante es la distribución de la población y no la media normal. Sobre esto, aún no hay estadísticas públicas.

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c419cf1f-9040-4fe3-9836-11087f382fd6Distribución poblacional

No obstante, sí se sabe que las escalas G1, G2 y G3 son de carácter excepcional, lo que significa que la población general será clasificada desde la G4 en adelante, pagando 2294.40 soles en la boleta. Ahora, con el sistema anterior, la 1 y la 2 eran del mismo carácter y la 3 tiene exactamente el mismo precio que la G4. Lo que anula el aumento del rango hacia escalas más baratas; no obstante, sí se mantiene el aumento del rango hacia escalas más costosas con la escala G7, G8 y G9 que son más caras que la 5 del sistema anterior.

Asimismo, de las estadísticas presentadas en años anteriores, uno puede notar que existe una tendencia hacia clasificar a los alumnos cada vez en escalas más caras. Para el año 2011, en la escala 1 había 6292 alumnos pero para el 2016 solo 4522. Las escalas que más crecieron poblacionalmente fueron las 3 y la 4. La 5 también creció pero no con tanta velocidad. Si esa tendencia se mantiene, lo que habría hecho este nuevo sistema es solo dar la oportunidad de seguir creciendo a mayores precios.

Problemas prácticos

El problema de la elitización no solo responde al sistema sino a diversos factores de la aplicación. El primero que se presenta, en si se clasifica, por capacidad de endeudamiento o por capacidad de pago. En ambos sistemas se establecía que era por capacidad de pago pero en la práctica se deliberaba sobre la capacidad de endeudamiento y no existen garantías para que eso no suceda en este nuevo sistema que abre la puerta a clasificaciones mucho más caras. En segundo lugar, la clarificación de los criterios y transparencia es una pregunta pendiente. Las autoridades de la universidad han dispuesto un simulador, la claridad en la clasificación justa se mantiene limitada. Finalmente, el proceso en sí y cómo se clasifica a los alumnos carece de transparencia y de instancias de apelación o justificación.

Conclusión

Esto trae como consecuencia directa el hecho de que muchos de los nuevos ingresantes de la PUCP del año 2017 no se van a ver en la posibilidad de poder matricularse a causa del excesivo costo que estas nuevas escalas proponen, viendo frustrado su sueño de estudiar en una de las universidades más prestigiosas del país. Es curioso ver como la pensión más alta de la PUCP ahora superaría en dos meses el costo de un posgrado en universidades de gran renombre como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Indudablemente, se trata de una seria problemática que afectará el espíritu y devenir de una comunidad universitaria plural y que, históricamente, ha facilitado a estudiantes de pocos recursos el acceso a una educación de calidad. En el año de su centenario es sumamente oportuno preguntarse si la PUCP decidirá mantenerse en este proceso que claramente la vuelve elitista o decidirá retornar a los principios cristianos que la rigen y recapacitaran en esta polémica decisión.

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