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[Informe] Contrastes en la ciudad: pobreza urbana y pobreza rural

OTIRI

El 22 de febrero de 2017, la entonces ministra de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), Cayetana Aljovín, anunciaba junto con el premier y el ex ministro de Economía y Finanzas, la creación de la Estrategia Nacional para la Reducción de la Pobreza Urbana denominada “PROSPERA”, la misma que se enmarcará en la Política Nacional de Desarrollo e Inclusión Social bajo rectoría del Midis.

Este anuncio, luego de siete meses de haber iniciado el Gobierno de PPK, dio las primeras luces sobre la ruta que continuará el gobierno para lograr reducir la pobreza del país de 21.8% a 15% al 2021, tal como lo apuntó el presidente durante el inicio de su gestión. La importancia de este anuncio radica en los 3.5 millones de peruanos que viven en situación de pobreza en el ámbito urbano versus los 3.3 millones que viven en zona rural.

Por décadas, la pobreza del país estuvo concentrada en ámbito rural. Sin embargo, debido a factores económicos y culturales, motivados principalmente por el fenómeno de migración y movilización, hoy en día, las zonas urbanas y periurbanas representan uno de los principales desafíos para el gobierno a través del Midis para reducir la pobreza.

En la actualidad, existe consenso a nivel global respecto al desafío que representa para los Estados enfrentar aquellas vulnerabilidades de poblaciones que lograron salir de la pobreza y que se asentaron en las ciudades. En el año 2016, en el marco de la III Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Quito, 2016), se resaltó que, para eliminar la pobreza de las ciudades, es necesario garantizar la igualdad de derechos y oportunidades, la diversidad socioeconómica y cultural, la integración en el espacio urbano y la mejora de la habitabilidad.

Asimismo, en la conferencia se habló de la mejora de la educación, la seguridad alimentaria y la nutrición, la salud y el bienestar (incluyendo poner fin a la epidemia del SIDA, la tuberculosis y la malaria), la promoción de la seguridad y la eliminación de la discriminación y todas las formas de violencia. También se busca asegurar la participación pública con acceso seguro e igual para todos y proporcionar igualdad de acceso para todos a la infraestructura física y social, que incluya los servicios básicos y una vivienda adecuada y asequible.

Bajo esta definición, resulta relevante el análisis de la demanda de los grupos poblaciones en situación de vulnerabilidad en el ámbito urbano, que debería ser atendida mediante la implementación de paquetes de intervenciones según el territorio. Para ello, el piloto anunciado para la primera fase será de utilidad para conocer si la ruta tomada es la adecuada, o de lo contrario se tendrá que repensar el modelo de intervención, como la creación de nuevos programas sociales en materia de salud, emprendedurimo, seguridad ciudadana, entre otros, pero pensados para el ámbito urbano.

Debido a esto, se ha visto la necesidad de comenzar a mirar a las ciudades como espacios de concentración de poblaciones en situación de vulnerabilidad, sin dejar de considerar al 4.1% de peruanos y peruanas en situación de pobreza extrema ubicados en zonas rurales del país.

Créditos: José Luis Blanco Romero (artista).

José Salazar Ríos
Licenciando en Ciencia Política y Gobierno por la PUCP con estudios en diseño y evaluación de programas y proyectos de desarrollo económico y social por la Universidad ESAN. Experiencia en la gestión del programas y proyectos de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Con conocimiento en el diseño de políticas públicas en materia de desarrollo e inclusión social. Chiclayano a mucha honra.
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