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Análisis: Brechas sociales en los pueblos indígenas u originarios

Servindi

Actualmente la diversidad cultural, y específicamente, la promoción de las identidades étnico-culturales se han vuelto tema de agenda en los distintos países de Latinoamérica. Tal como lo menciona el Banco Mundial (2015)[1], “En la región, ya no es relevante preguntarse si los pueblos indígenas deben ser involucrados en la toma de decisiones (…) las preguntas relevantes son cómo y cuándo”.

En el caso peruano, tal como he mencionado en artículos anteriores, desde el Estado se vienen realizando diversas acciones para fortalecer la participación de los pueblos indígenas en la toma de decisiones de la vida política del país a través de la coordinación activa con sus representantes.

No obstante, es necesario resaltar que aún hay muchos retos pendientes en relación a los derechos de los pueblos indígenas u originarios en contraste con la situación socioeconómica de quienes no lo son. Según el Banco Mundial (2015), “la situación de los pueblos indígenas en la mayoría de los aspectos es mucho peor que la de otras personas no indígenas con características similares, como el mismo nivel de educación, edad, lugar de residencia rural o urbana, tipo de trabajo y las tipología de hogar”, lo cual demostraría que actualmente son una población con necesidades urgentes y con demandas que aún no han sido recogidas.

Estas brechas nuevamente quedan evidenciadas, tal como en años anteriores, en los resultados de la ENAHO (2016)[2] cuando se desagrega los datos por la variable de lengua materna[3]. Por ejemplo, los resultados dan cuenta que un 30.4% de quechuahablantes y un 34.8% aimarahablantes se encuentran en situación de pobreza. En el caso de otras lenguas nativas, el porcentaje incrementa casi al doble (59.6%). Por el contrario, dentro de la población con lengua materna castellano el porcentaje es considerablemente menor (17.7%). La situación se repite si analizamos los niveles de pobreza extrema, donde se puede contrastar el 35.1% de la población que tiene como lengua materna alguna otra lengua indígena (y aquí la referencia es principalmente a la población nativa de la Amazonía), con el 16.6% para el caso de la población que habla castellano.

La situación anterior se repite para otros indicadores. La población que tiene como lengua materna el castellano cuenta con un mayor nivel educativo: un 46.1% con secundaria completa o superior; mientras que para la población con una lengua materna nativa es mucho menor la cantidad en relación a dicho nivel académico: 25.5% para los quechuahablantes, 33.7% para los aimarahablantes y 11.6% para el caso de otra lengua nativa.

Asimismo, la población que tiene como lengua materna el castellano tiene mayor acceso a los servicios de agua y desagüe. Por el contario, cerca del 50% de la población quechuahablante y aimarahablante (47.7% y 54.2%, respectivamente) no cuentan con acceso a este servicio. Esta cifra aumenta a 97.9% en los casos de personas con otra lengua nativa, lo cual indica una carencia casi absoluta de este servicio para dicho grupo poblacional.

Como se deduce de los datos anteriores, la exclusión social, la pobreza y la desigualdad en nuestro país siguen poniendo en desventaja a estas poblaciones. Por tanto, la tarea de proponer soluciones a esa situación requiere de diagnósticos que permitan conocer mejor los mecanismos generadores de esas desigualdades, con acompañamiento y participación de los propios pueblos indígenas.

Notas:

[1] Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial (2015) “Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI”

[2] Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) realizada por el INEI en el año 2016. Es importante resaltar que los datos se presentan en base a la proyección para la población de acuerdo al factor de ajuste para el año 2016 de la ENAHO (33.8 millones de peruanos y peruanas aproximadamente). De otro lado, los datos relacionados con los pueblos indígenas, lenguas y comunidades tienen como fuente la Base de Datos Oficial de Pueblos Indígenas (BDPI) del Viceministerio de Interculturalidad (VMI) que, a su vez, utiliza fuentes oficiales para la producción y publicación de información.

[3] Es importante mencionar que la lengua materna no es la única variable utilizada para aproximarse a los temas vinculados a etnicidad: se tiene las preguntas de autoidentificación étnica. En los Censos Nacionales 2017, realizados en octubre, se recogió por primera vez en la historia información sobre auto-identificación étnica. No obstante, aún no se cuenta con los resultados procesados en relación a dicha variable.

Juan Carlos González
Licenciado de Ciencia Política y Gobierno por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con experiencia en temas relacionados a la elaboración de políticas públicas con enfoque intercultural. Es analista estadístico de información cualitativa y cuantitativa en la Dirección General de Derechos de los Pueblos Indígenas del Ministerio de Cultura de Perú.
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