COYUNTURA

Análisis: ¿Por qué el Código Penal incorporó el “feminicidio”?

Perú 21

El año pasado, por una iniciativa que prácticamente nació en redes sociales, se convocó a una marcha en la que muchas personas, sobre todo, del género femenino, se unían en un solo clamor: “Ni una menos”. Asimismo, desde hace algunos años, se viene utilizando el término “feminicidio”, como algo más que una simple expresión, pues desde el 2013 se incorporó en el Código Penal peruano, el párrafo 108-B que regula el feminicidio.

Este párrafo, recientemente modificado, establece literalmente lo siguiente: “Será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años el que mata a una mujer por su condición de tal, en cualquiera de los siguientes contextos: 1. Violencia familiar; 2. Coacción, hostigamiento o acoso sexual; 3. Abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que le confiera autoridad al agente; 4. Cualquier forma de discriminación contra la mujer, independientemente de que exista o haya existido una relación conyugal o de convivencia con el agente”.

Además, este mismo párrafo, señala que la pena privativa de libertad será no menor de veinticinco años, cuando concurra cualquiera de las siguientes circunstancias agravantes: 1. Si la víctima era menor de edad o adulta mayor; 2. Si la víctima se encontraba en estado de gestación; 3. Si la víctima se encontraba bajo cuidado o responsabilidad del agente; 4. Si la víctima fue sometida previamente a violación sexual o actos de mutilación; 5. Si al momento de cometerse el delito, la víctima tiene cualquier tipo de discapacidad; 6. Si la víctima fue sometida para fines de trata de personas o cualquier tipo de explotación humana; 7. Cuando hubiera concurrido cualquiera de las circunstancias agravantes establecidas en el artículo 108;  8. Cuando se comete a sabiendas de la presencia de las hijas o hijos de la víctima o de niños, niñas o adolescentes que se encuentren bajo su cuidado. La pena será de cadena perpetua cuando concurran dos o más circunstancias agravantes. En todas las circunstancias previstas en este artículo, se impondrá la pena de inhabilitación conforme al artículo 36.

De acuerdo a estadísticas del INEI, la tasa de feminicidio alcanzó 0,4 por cada 100 mil mujeres, en el período enero-setiembre 2016, y se redujo de 0,8 a 0,6 víctimas por cada 100 mil mujeres, en el período 2011/2015, lo que se traduciría en una tendencia a disminuir. Efectivamente, podría hablarse de resultados alentadores. Sin embargo, no deja de ser cierto que el arraigado machismo de la sociedad peruana se refleja entre otras cosas, en estas cifras. No es una cuestión de feminismo, es una cuestión de respeto. Y respeto, no por ser “el sexo débil”, sino porque el respeto es requisito indispensable para una sana convivencia.

Independientemente de la religión que se profese, el ser humano ha intentado regirse por el principio de no hacer a otro lo que no gustaría sufrir en padecimiento propio. Sin embargo, este principio parece no aplicarse sobre todo cuando de una mujer se trata. En su momento se discutió mucho acerca de si en realidad era necesario implementar el párrafo en el artículo 108 del Código Penal. Sin embargo, más allá de que la discusión gire en torno a la necesidad legal, sería importante reflexionar acerca de qué estamos haciendo desde nuestra posición para contribuir a que en un futuro, efectivamente, pueda hablarse de que este tipo penal resulta innecesario pues la agresión o la violencia ya no se padece, entre otras cosas, sólo por pertenecer al género femenino.

Claudia Sandoval
Abogada por la Universidad de Piura. Amante de la lectura, el cine y el café.
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