COYUNTURA

Opinión: “Al estilo del Tigre”

Canal N

Son muchos los análisis que comparan el estado de desarrollo de un país con el desempeño de su selección nacional de fútbol. En ellos se suele pensar que el desempeño en el campo se puede explicar por un mayor o menor estadio de avance en términos económicos, políticos o sociales de un país. Rara vez, o nunca, el análisis se ha planteado al revés. Es decir, cómo el desempeño de un equipo de fútbol puede alterar el desarrollo de un país y mejorar las condiciones de vida de su gente. Cualquiera que se atreva a plantear un análisis así, sin duda estaría muy pasado de chilcanos. Pero quizá no es del todo descabellado pensar que en el equipo de Gareca, podemos hallar alguna luz sobre el camino por andar del Estado peruano a su propio ‘mundial’, la OCDE (whatever that means).

Primer punto, el equipo de Gareca construyó una identidad. No fue siempre bonita, nunca fue fácil y siempre nos causó más ansiedad de lo que hubiéramos preferido. Pero es imposible negar que Gareca, sus jugadores y algunos hinchas que acompañaron el proceso desde el inicio, sabían a que jugaba Perú. Ganamos algunos puntos en mesa, nos salvó el palo en más de una ocasión, pero como dice la canción de Los Cafres, la suerte es amiga de la acción. Y Gareca, Oblitas y el resto del equipo de apoyo tomo acción que partió, en primer lugar, por definir un estilo de juego.

Definir una identidad para un equipo de fútbol es una cosa y pretender definirla para un país es otra. A pesar de los intentos de la Marca Perú, el boom gastronómico o lo que sea que fuera, aun somos un país que, como señaló Manrique, construye su identidad de forma negativa más que positiva. Nos definimos como antichilenos, antifujimoristas, anticaviares, antimperialistas, anti…(insert here). Toca revisar el libro de Gareca y ver si hay algo que podamos aprender ahí.

El equipo de Gareca no emuló el Perú del 70, así como pretendemos seguir viviendo hoy del legado de los Incas y Macchu Pichu. No se basó en la filosofía de cantina de que al peruano lo único que le falta es ‘desahuevarse’. Que hay que inflar el pecho no mas, dejar de lado que seguimos traumaditos de la guerra con Chile, y que con el mentón bien arriba le podemos jugar de tú a tú a quien quiera. Sin duda hay un poco de eso, pero sobre todo es lo contrario. En el equipo de Gareca vi, antes que nada, humildad. Orden. Sacrificio. Disciplina. Esos fueron los cimientos sobre los cuales se levantó el Perú. Clave aquí fue la separación de los ‘referentes’, ‘cuatro fantásticos’, ‘argolleros’, etc. El grupo es más importante que cualquier apellido. Lo dijo el profe, nos asustamos, le criticamos y ahora le decimos, ‘siempre creí en ti’. Lo que importa es que Gareca la tuvo clara desde el principio.

Algo que me preocupa de esta aspiración cuasi obsesiva con la entrada a la OCDE, es que pareciera ser un fin en sí mismo. Entramos a la OCDE, tenemos el sello de calidad, y no somos menos que Chile, que Colombia o quien sea pe! Ya es hora pues que el Perú, país de maravillas, entre al club de países ricos, ¿sí o no? Quien haya pisado afuera de San Isidro, Miraflores o Chacarilla por más de diez minutos sabe muy bien que nuestro país se parece, en mucho, más a un país subsahariano que a Alemania, Suiza o Noruega. Entonces, ¿cuál es el afán en codearnos con ellos?

Si hubiera podido dilucidar una estrategia país, en la cual el acceso a la OCDE es tan solo una parte de un proceso mucho mayor, de construcción de Nación, de desarrollo a nuestra manera, ni de abajo hacia arriba ni de arriba hacia abajo, necesariamente, pero sí un desarrollo más sostenible, más inclusivo y más justo y sincero, OK. Señor Presidente, por favor vaya usted a conseguir una entrada a esa fiesta. Pero, hasta ahora, no veo mucho más que al Perú de Markarian. El Perú de los cuatro fantásticos, donde el MEF, el BCR y la PCM van a resolver todos nuestros problemas.

Y esto no significa, ojo, que el ingreso a la OCDE esté mal, per se. No significa que la OCDE no haga bien su trabajo, ni tampoco que los tecnócratas que están gestando este proceso desde adentro del Estado peruano no saben lo que están haciendo. Los jugadores siempre van a poder rendir lo que puedan rendir. Pero esto es un tema político. Aquí necesitamos un DT que ponga orden y yo no lo veo. Aló, ¿Tigre?

Alonso Flores
Bachiller en Sociología por la PUCP, con estudios de posgrado en la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la misma universidad. Cinco años trabajando temas de desarrollo, derechos humanos, análisis político y cooperación internacional. Un optimista cauto.
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