CULTURA

Opinión: Una renovada sala de oro en Piura

Esta semana empezó con excelentes noticias para Piura, y es que, luego de 16 años desde su apertura, la clásica sala de oro del Museo Vicús, en donde se han custodiado piezas tan emblemáticas como la Venus de Frías, fue remodelada y abierta al público.

Vinimos a la inauguración de este importante proyecto, cuya propuesta estuvo a cargo de un equipo liderado por la museóloga Cristina Vargas y el arquitecto José Cerna. La ceremonia de reapertura estuvo nutrida también por las palabras de la arqueóloga Carolina Vílchez, directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Piura, órgano responsable de esta renovación y que ha venido jugando un rol más que satisfactorio en la dinamización cultural de la región.

Vamos a hacer aquí una pequeña reseña de lo que encontramos en esta nueva exposición y las impresiones que nos dejó su recorrido:

 Para quienes habían venido antes, el cambio es notorio desde un primer momento, y es que la sala dejó de ser completamente gris y pasó a vestirse de colores mucho más cálidos, algo que anuncia un ambiente más amigable y relajado, pero sin dejar de ser elegante, esto también lo pudimos percibir incluso en el lenguaje empleado, con textos cortos, claros y fáciles de entender.

Luego de atravesar el umbral, uno se encontrará con el panel-portada de la exposición, que es de color azul claro, con letras doradas y decorado con un negativo del rostro de la Venus de Frías.

La primera sala continúa estando dedicada al señor de Olleros, un personaje de la élite de la antigua Ayabaca, cuya tumba fue excavada en la década de los 90, sin embargo, una lúdica línea cronológica, las imágenes coloridas y hasta un espacio dedicado a los niños, han cambiado por completo este ambiente. Nos emocionamos mucho al ver la importancia que se le ha dado al objetivo de lograr la interacción con el visitante, por ejemplo, usted hoy puede asistir con sus hijos y niños pequeños y juntos podrán dibujar al señor de Olleros en el pizarrón que encontrará frente una escultura que recrea a este importante personaje.

La señalética, conformada por una llamativa flecha cuya cabeza es una serpiente bicéfala de Frías, nos invita a pasar a la siguiente sala, espacio que se ha mantenido, en gran medida, similar al montaje anterior, resaltando las imágenes y recursos que buscan ilustrarnos sobre el proceso, materiales y herramientas que empleaban los maestros orfebres del Alto Piura en la confección de ornamentos que podremos ver en las dos siguientes salas: “El señor de tumba” 11 y “El tesoro de Frías”. Esta antigua sabiduría no se ha perdido por completo, como lo podremos ver en uno de los paneles que nos habla de los talentosos orfebres de la Piura de hoy.

La siguiente sala se ha denominado “El señor de la tumba 11”, y es quizás, una de nuestras salas favoritas. Una gran vitrina expone algunos de los principales emblemas de un poderoso personaje Vicús, excavado muy cerca de Chulucanas, en los años 60. Su corona, penacho y cetro han sido puesto de manera espectacular, sobre un fondo oscuro, con iluminación puntual y con soportes casi imperceptibles, dando, por momentos, la impresión de que las piezas flotan en el aire.  Este mismo ambiente contempla un micro-espacio dedicado a la reflexión sobre el drama del saqueo de los cementerios arqueológicos del Alto Piura y sobre la importancia de proteger nuestro patrimonio, micro-espacio en el que se exponen algunos objetos de oro, uno de ellos procedente de Loma Macanche, sitio que fue completamente devastado en los años 90.

 También nos pareció muy adecuado que esta reflexión se haga justo antes de entrar a la última sala: “El tesoro de Frías”, porque precisamente, a pesar de la importancia y amplitud del ajuar de Frías, este, al haber sido saqueado, perdió mucha de la información que hoy nos permitiría conocer mejor su historia. Frente a la gran vitrina que contempla este ajuar, existe un último espacio, dedicado exclusivamente a dos piezas emblemáticas de la orfebrería andina prehispánica: la Venus de Frías y el Idolillo de Frías, expuestos uno al lado del otro, en vitrinas que han sido colocadas a una altura adecuada para que estas obras maestras puedan ser apreciadas al detalle.

En este espacio se habla también del probable vínculo que tienen estas piezas con los objetos elaborados por la cultura La Tolita-Tumaco (Ecuador y Colombia). Dando así fin a un recorrido que resulta una experiencia verdaderamente nueva y que pone a esta sala de oro, al mismo nivel de algunos de los mejores ejemplos de la museografía nacional.

No queremos cerrar esta columna sin expresar nuestra alegría por Piura, pues siempre hemos pensado que el legado orfebre y metalúrgico es especialmente importante en esta región, como lo hemos podido ver en las diversas evidencias de su pasado e incluso de su presente. Hoy Piura tiene un espacio museográfico de calidad, no solo para exponer, sino que y principalmente, permite el reconocimiento y la interiorización de esa herencia cultural, que no está perdida. No pierdan oportunidad de ir a la sala de oro y vivir esta experiencia, les gustará tanto como nos gustó a nosotros, estamos seguros de ello.

Fotografía: Rolando Flores

Rolando Flores
Soy un mochicólogo disfrazado de historiador. Mi mayor interés es investigar a la Civilización Mochica, especialmente a la asentada en los valles del Alto Piura, para aportar a la continuidad del debate sobre uno de las sociedades más fascinantes y complejas del nuevo mundo.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

To Top