CULTURA

Opinión: Marchar por el derecho de amar sin miedo

TheOdysseyOnline

Hoy se celebra el día internacional del Orgullo LGTBIQ y, si bien todos nos llenamos de arcoiris e intentamos de hacer este día un poquito más gay (que significa feliz en inglés antiguo), creo que es de suma importancia entender por qué existe un día del orgullo gay. No voy a empezar a hacer una reseña histórica o narrar de dónde nació esta marcha, para eso puedes buscar en Google y entrar a Wikipedia o ver algún documental al respecto. Pero si puedo contarte por qué marcho yo y por qué todos deberíamos marchar.

Yo marcho por todos esos años de confusión, por esos años de miedo, por esos años de sentirme perdida, por esos años en los que no entendía por qué yo tenía que ser gay o porqué había personas que decían que esto era una decisión. Sí, definitivamente me encanta decidir que la mesa del costado comente mientras le cojo la mano a mi novia, ME ENCANTA. Yo marcho porque después de tanto tiempo de hablar en neutro hoy no me da vergüenza corregir a las personas cuando me preguntan “¿tienes novio?”, NO… este cuerpo latino tiene novia (ok ahorita no tengo, pero entienden mi punto).

Yo marcho para que todas aquellas personas que sueltan sus manos por miedo dejen de hacerlo y se aferren a la mano de la persona que aman. Porque no podemos tener miedo a amar, porque amar es lo más increíble que existe. Yo marcho porque quiero que sea tan normal amar a quien sea, que puedas discutirlo como chisme en el recreo con tus amigas del colegio, porque espero que llegue el día en que todos tus amigos te hagan la chacota usual cuando te gusta alguien. Yo marcho por todas aquellas relaciones que terminaron porque una de las dos tuvo miedo a aceptar su sexualidad, porque nadie debe tener miedo, nadie debe ser negado, nadie debe hablar en neutro, nadie debe pasar por ese momento horrible en que te dicen “te amo pero no le puedo hacer esto a mi familia”.

Yo marcho porque me costó estar orgullosa de quién soy, me costó amar sin miedo. Porque entiendo que salir constantemente del clóset con cada persona nueva que conoces es una realidad y debes aguantar comentarios estúpidos como “no pareces lesbiana”, como si fuera algo bueno decir eso. No es bueno, es como si te dijera que no pareces “straight” porque te vistes horrible y tus zapatos son de dos temporadas pasadas y tus cejas están mal depiladas… no lo hago.

Yo marcho por todas aquellas personas que han sido y serán discriminadas; porque a todos nos ha pasado, a todos nos han mirado y a todos nos han dicho “Lima es así, si no quieres que te miren, no lo hagas”. Que me miren que para eso Dios me hizo guapa y mi novia (sí, la imaginaria) también lo es.

Entonces tú, persona heterosexual, marcha con nosotros, marcha por la suerte de no tener miedo a amar, marcha porque no tuviste que esconder un corazón roto a los 15 años, marcha por el mundo en que crecerán los hijos que tendrás (sí, esos que no te van a costar una millonada tener porque a nosotros nos cuesta… más vale que ese niño descubra la cura del cáncer.) Esos a los que no van a chacotear por tener dos mamás o dos papás.

Marcha conmigo porque yo sé que a ti también te indigna.

Fiorella Ruiz Del Campo
Abogada de profesión y por elección. Foodie frustrada. Sarcástica de nacimiento. Trata constantemente de ponerle filtro a su opinión, falla todo el tiempo.
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