BOHEMIA

Opinión: ¿M de Matrimonio o de Machismo?

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Love My Dress

Hablemos claro sobre el machismo en el matrimonio. Uy, dirás, habló la malagracia #partypooper que jamás se casará y vivirá rodeada de gatos por el resto de su vida es mi sueño btw.

Más allá de que te creas súper progresista en el tema de la igualdad de género y bla bla bla, persisten muchas tradiciones machistas en las que caes sin darte cuenta cuando decides amarrarte forever and ever hasta que la muerte o la trampa te separe con otra persona igual o más insoportable que tú.

No olvides que vivimos en el Perú mi amor, tierra de llamas y catolicismo retrógrado “postmachista” #notemetasconCipriani. Occidentales solo cuando nos conviene, conservadores ortodoxos cuando la decencia y huachafería lo exigen.

Aquí una muestra de las tradiciones más sexistas que te pasarán esperemos no?:

Tu flaquito requiere el permiso de tu papi para pedirte la mano

Inviertes tres años de tu vida con este sujeto, le perdonas todas sus estupideces, te ríes de sus chistes malísimos aunque sea por pena y hasta lo acompañaste a descartar zika, dengue y gripe aviar cuando todo lo que tenía era alergia. Lo amas, claramente. A su lado eres la señorita más hereje que vio el papa Panchito y no entiendes aún cómo cuando vas a misa no te prendes en fuego automáticamente #suciaycaradepalo.

¿Qué onda con que este individuo deba pedir permiso para casarse contigo, no? Digamos, ya sabe que roncas cuando duermes, te agarró el pelo mientras vomitabas tu última juerguita y no quería decirlo pero no vas a encontrar a alguien que tolere tus gravísimos trastornos mentales como él #psicópatadecuarta.

No sé si sabías esto pero te cuento porque sé que el último libro de historia que leíste fue en tercero de primaria, pero las mujeres eran consideradas “hace tiempo” como propiedad de su padre, lo que quiere decir básicamente que éramos ciudadanas de f*cking segunda clase. Entonces, solo los hombres tenían poder de decisión, ¿manyas flaquita?

Se sentaban tu papi y tu flaco a decidir tu futuro: cómo, cuándo, dónde y hasta en qué maldita posición *wink wink*. Porque para ti no existía el libre albedrío, eso en los cuentos de hadas mamita.

Pero bueno, lo positivo es que aunque sea el día de hoy tu papá no te vende por cabras y vacas solo por el apellido de sus nietos.

Tu papi entra al Templo del Amor no Dalí baby y te entrega a tu próximo “dueño”

Siguiendo la misma línea, en estas reuniones de padre y futuro yerno, las conversaciones se ponían on fire. De hecho eran más interesantes que los Vladivideos y el show de Laura Bozzo juntos #quevivalatelevisiónbasura.

Mucho que mapear: el contrato por tu virginidad, coordinar cuántos hijos iban a tener, asegurarse de que tu himen estaba completito o disculparse si alguna vez montaste caballo en un terreno montañoso. Contar cuántos kilómetros de tierra te correspondían, cómo se dividirían la Navidad y la juerguita de año nuevo y demás. Ya sabes lo que dicen, cuentas claras, amistades duraderas princess.

En fin, llegaba el día de la boda y la tradición exigía que tu papá debía “entregarte” a tu futuro esposo, lo que significa literalmente deslindarse de cualquier responsabilidad legal que tuviera contigo y traspasársela al que ahora le tocaba hacerse cargo de ti #ampaymesalvo.

Fuerte, ¿no?

“Los declaro marido y costilla”

Ahí no termina la cosa. Viene lo peor mi reina.

Antes de la ceremonia, un hombre es un hombre, y una mujer es una mujer bajo la mayoría de estándares de la sociedad contemporánea. Cada uno tiene su propia identidad, nombre, apellido y cuerpo. Pero cuando te casas, ya no es así.

“Les presento a la Sra. Fulanita DE *introducir apellido de tu flaco*”.

WTF. Misoginía en su máximo esplendor. Porque tú, tú ahora que estas casada no eres nadie si no eres de tu marido. Su mujer, su jerma, su costilla. Y no te hagas la loca, aún debes cambiar tu apellido legalmente para que TODOS los habitantes de esta ciudad, principalmente tus ex y los flaquitos con los que coqueteas de vez en cuando en la oficina, sepan que ya no eres propiedad pública #sueltaenplaza sino privada, pero propiedad al fin y al cabo.

 

Ahora, el punto no es que estas tradiciones estén mal y que sea momento de desparecerlas del mapa. Finalmente, éstas evolucionan en conjunto con nuestros valores culturales y morales. Mea culpa por la falta de tacto #sinceridadantetodo.

Créeme que jamás seré la que tire la primera piedra sino pregúntale a mis amigas; pero siempre es bueno reflexionar sobre por qué hacemos lo que hacemos #daddyissues y dónde vienen algunas prácticas que a veces, sin pensarlo, refuerzan una ideología machista, siempre latente en nuestra sociedad y como soy psicóloga mi opinión importa así que toma nota.

A las 24 pedidas de mano de mi Facebook de esta semana, ¡los felicito y espero que vivan felices para siempre comiendo perdices y pollito a la brasa!

Andrea Galup
Psicóloga de profesión, rubia natural desde los quince y feminista hasta los huesos. Aún no conoce un gato que no quiera adoptar, un libro que no quiera leer, o un trapo que no quiera comprar #shopaholicenrecuperación.
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