CULTURA

Opinión: Hola, me llamo Andrea y me masturbo

Bustle

¡Mayo es el mes de la masturbación! ¿No sabías? “Mastur… ¿qué? ¿Qué es eso?”

“Darle a la manivela”, “sacar punta al lápiz”, “poner el freno de mano”. ¿Te suena más familiar? Y eso que fueron las primeras jergas que se me ocurrieron. Ya está, no te escandalices.

¿Te diste cuenta de algo? Todos estos finísimos eufemismos se refieren a la masturbación masculina. ¿Se te ocurre alguna palabrita linda para la masturbación femenina? Exacto, a mí tampoco y me esforcé lo juro.

Entonces, mientras que mis patas celebran cómo un día lograron masturbarse 11 veces, mis amigas son puro silencio respecto al tema. Ni una palabra. ¿Será que no lo hacen?

Sí, las mujeres nos masturbamos.

Y bastante. Solo que nuestra masturbación viene cargada de vergüenza social. Lo hacemos pero no lo decimos, nos cuesta hablar del tema hasta entre nosotras. De hecho, tengo amigas que jamás dirán en voz alta que se tocan, por más que lo hagan todos los días.

¿Por qué nos cuesta tanto hablar de tocarnos a nosotras mismas pero encontramos un millón de palabras en las palmas de nuestras manos para cuando lo hacen los hombres? (¿Viste lo que hice? *wink*)

No es un secreto, mira dónde vivimos. Nuestra cultura incentiva que los hombres sean agentes de su propia sexualidad, mientras preferimos que las mujeres se mantengan como bienes que son consumidos por esos agentes. ¿Hay algo que amenace más el ego masculino que una mujer sexualmente liberada que se da placer a ella misma? No mi amor, por eso la masturbación femenina sigue siendo un tema tabú. La noción de que la sexualidad de una mujer no es su responsabilidad. La consideramos cochina, hasta peligrosa, cuando no está empaquetada para el entretenimiento masculino #quevivaPornhub.

El motivo principal por el que está mal visto que una mujer se toque y que hable del tema, es que el placer femenino en esta sociedad es cosa de hombres. El orgullo de un macho que se respeta no concibe que una mujer pueda darse placer por su cuenta sin un pene que la ayude. Uf, la misoginia se mete hasta con mi clítoris. Y las perpetradoras protagónicas somos nosotras mismas.

Ya empezaste. Me sacarás en cara todos los sex shops que has visto caminando por Miraflores y todas tus amigas tienen consoladores en forma de conejo de potencia voraz la mejor compra de mi vida. Además, viste todas las temporadas de Sex and the City y las dos películas de Fifty Shades of Grey: ahora hablas abiertamente de sexo anal, bolas chinas y esas pinzas para los pezones que te regaló tu flaco en tu último aniversario.

Pero, ¿masturbarte? Muy íntimo para contarlo, muy íntimo para hacerlo. ¿Por qué el doble estándar?

Ahora me toca ayudarte. Los grandes cambios empiezan por nosotras. ¡Acaba con el tabú del placer femenino solitario!

¿Quieres dormir delicioso, disminuir el estrés y entender mejor cuáles son tus zonas erógenas? ¡Manos a la obra! Masturbarse ayuda a disminuir los dolores menstruales y fortalece tu sistema inmune. Es casi como tomar vitaminas baby.

Toma las riendas de tus propios orgasmos. El placer nos hace felices #dopaminadámelasiempre. Dime, ¿hay algo más rico que ser feliz contigo misma?

En las palabras de Utilísima Satelital #cantaconmigo:

“Hágalo usted misma, con sus propias manos, un poco de ingenio y mucho amor. Hágalo usted misma, manos a la obra, que si usted lo hace, lo hará mejor.”

O, ¿no? Empieza ya.

Hola, me llamo Andrea y me masturbo y me encanta. Y, ¿tú? ¿Qué estás esperando?

Andrea Galup
Psicóloga de profesión, rubia natural desde los quince y feminista hasta los huesos. Aún no conoce un gato que no quiera adoptar, un libro que no quiera leer, o un trapo que no quiera comprar #shopaholicenrecuperación.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top