CULTURA

Opinión: Día internacional de los museos, entre la visita y la reflexión

Mayo es quizás uno de los meses en los que el “movimiento cultural” se palpa con mayor intensidad, y es que, desde hace exactamente 40 años, el mundo de los museos eligió al día 18 de este mes como su día internacional, con el fin de poder crear un vínculo de acercamiento mayor con las comunidades. Según el ICOM (Consejo Internacional de los Museos) hoy son más de 30 mil museos a lo largo del mundo, quienes se han unido a esta celebración, participando a través de una serie de programaciones especiales, con diversas actividades y ofertas hechas a los públicos.

Esta es una buena ocasión para mirar las agendas y programas de los museos que tenemos cerca, pero también es una muy buena ocasión para reflexionar sobre la situación de los museos en nuestro país. Es importante empezar reconociendo que hoy en el Perú existe una serie de diversidades de ofertas museísticas, tenemos desde los clásicos museos arqueológicos, hasta museos que exponen arte colonial y contemporáneo, museos del cerebro, de la electricidad, entre otros.

Pese a esta diversidad, es bastante claro que los museos de arqueología siguen teniendo una mayor presencia en el mundo cultural peruano, algo que guarda directa relación con la enorme riqueza y complejidad cultural vivida en un país que fue una de las primeras cunas civilizatorias; bajo esta línea, instituciones como el Museo Tumbas Reales de Sipán o el Museo Nacional Sicán, se han convertido ya en casos emblemáticos y algunos de los principales referentes para este tipo de contenidos, quienes no solo exponen objetos sino que además impulsan la investigación de sus colecciones pero también de los sitios arqueológicos bajo sus jurisdicciones.

Sin embargo, es importante mencionar que las otras realidades existentes y expuestas en nuestros museos con contenidos no prehispánicos, también merecen una mayor difusión, pues tenemos ejemplos verdaderamente interesantes, como el Museo Pedro de Osma, con una de las colecciones de arte colonial andino más completas y representativas, o el mucho más reciente MAC, que marcó un antes y un después por haber llenado el prolongado vacío que existía en nuestro país al no poseer un museo para arte contemporáneo.

Por otro lado, también es reconocible el enorme contraste que existe todavía entre Lima y el resto del país, vayamos a la Guía de Museos del Perú y miremos un dato rápidamente: solo en el centro de Lima existen alrededor de 40 museos, mientras que, en regiones enteras como Tumbes o Ucayali, solo existen dos en cada una de ellas. Por fortuna, han habido algunas partes de nuestro país en los que se reconoce un despliegue considerable, y en ese sentido, las regiones de Lambayeque y La Libertad, han jugado un papel importante, no solo por la calidad de los museos que albergan, sino por la aparición de conceptos verdaderamente innovadores para el Perú, como es el caso del Ecomuseo  Túcume, lugar en el que se ha querido ir más allá de la colección y del propio sitio arqueológico, para mostrar que la comunidad, el museo y el complejo integran un mismo universo cultural.

Es cierto que aún hay mucho por hacer en cuanto al mundo de los museos en el Perú, algunos siguen siendo muy poco accesibles, pero como decía alguna vez Ulla Holmquits- una de las más destacadas museólogas peruanas, nos estamos poniendo al día; ya no solo en la museografía sino también en el rol educativo que deben cumplir museos.

Los esfuerzos por lograr museos con discursos cada vez más interpretativos, amigables y cercanos ya se están dando, basta con mirar el Museo Amano, Museo Huacas de Moche, el Museo de Arte de Lima, Museo Larco, el propio Túcume, entre otros muchos.  En dicho sentido, somos los ciudadanos quienes, en la medida de nuestras posibilidades, debemos intentar dar respuesta a ese esfuerzo de cercanía y aportar a ese crecimiento, pues el ejercicio de visitar nuestros museos, finalmente, es análogo a la comprensión de algo vital: la comprensión de lo que hemos sido y somos como seres humanos y como partes integrantes de un universo mucho más amplio.


Fotografía: Rolando Flores Vega.


 

Rolando Flores
Soy un mochicólogo disfrazado de historiador. Mi mayor interés es investigar a la Civilización Mochica, especialmente a la asentada en los valles del Alto Piura, para aportar a la continuidad del debate sobre uno de las sociedades más fascinantes y complejas del nuevo mundo.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top