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Opinión: Damien Chazelle y el jazz

Es claro que Damien Chazelle es un amante del jazz. Basta con ver las tres películas que ha escrito y dirigido para que quede claro. Este género musical se vuelve imprescindible en su obra y es que hacer cine también lleva a reflejar un poco la propia vida de quien crea la historia en una película.

Chazelle fue un músico -no sé si frustrado-, pero, al menos, optó por abandonar la carrera de música y dedicarse a lo otro en lo que era mejor y en lo que tenía mayor fe: el cine. Sin embargo, logró infiltrar el jazz en sus películas y no como algo secundario, sino más bien como un aspecto básico de sus historias. Guy and Madeline on a park bench (2009), su primer largometraje, es un musical muy peculiar y la historia está filmada de forma muy interesante ya que parece que siguiéramos muy de cerca a personas “comunes y corrientes” (no actores) por las calles de Boston y que a la vez estos nos conversaran un poco sobre el drama que viven. Guy es un músico de jazz y, por lo tanto, es motivo de que estas melodías no dejen de acompañar la mayor parte de las escenas.

Whiplash (2014), por otro lado, vendría a ser una historia muy similar a la del mismo Chazelle cuando quiso ser baterista. En mi opinión, esta película es la más importante de las tres, no solo por sus grandiosamente logrados personajes, sino también porque la música es increíble y la pasión y complejidad en torno a ella es lo que construye tan bien la película. Un dato aparte que tal vez no todos sepan es que Whiplash era un corto de 18 minutos que en el Sundance Film Festival del 2013 obtuvo la atención necesaria para volverlo un largometraje.

Este año Chazelle trae La La Land (2016). Desde ya un éxito de taquilla y, si bien se trata de un musical con gran influencia de otros clásicos, el jazz no deja de ser un factor importante. De hecho, los momentos en que suena es realmente bueno. Lo único que me inquietó un poco es que la película transmite la idea de que el jazz está muriendo. Este género musical nunca ha sido de los más populares pero, sin embargo, es uno de los más complejos y hermosos. La La Land es una historia romántica cliché, hecha para sobrepasar las expectativas de audiencia, premios, ventas, etc., pero quizás el jazz queda como algo que la historia necesariamente nos arrastra a apreciar y se vuelve finalmente algo ornamental.

No estoy diciendo que no me gustó, al contrario, es una gran película en conjunto, y después de verla solo quise seguir mis sueños, pero creo que se trata de un síntoma que ocurre muchas veces con los directores que tienen buenas obras primerizas: cuando alcanzan reconocimiento y mayores recursos, la trama termina por perfeccionar y hacer maravillosa la historia de los personajes, pero detalles que caracterizan al director, en este caso el jazz, quedan al margen, generando más puntos en el marcador para el cine-industria que para el cine-arte.


Fuente de Imagen: Schmoes Know

María Fernanda Yáñez
Estudia Antropología en la PUCP. Es aficionada del buen cine y la buena música. Ha tenido clases para aprender a tocar muchos instrumentos, pero no tiene talento para eso.
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