BACKSTAGE

Opinión: Riesgo contra recompensa

charly
Fuente: Rolling Stone Argentina

Este fin de semana vi un vídeo del gran Charly García hablando de cómo la música hoy en día carece de creatividad, que prácticamente es un producto prefabricado. Las canciones se ensamblan como si fuese un producto de consumo masivo. Explica que a la música no le hace bien que los artistas se engañen con la idea de que la forma de crear es copiar y pegar patrones rítmicos, armónicos y melódicos hasta tener un tema “propio”.

La presión de los sellos

Si vemos el tema como un asunto estrictamente comercial, los sellos discográficos prefieren que a cada artista o agrupación se le asocie con un género y estilo determinado para que sus oyentes tengan una noción clara de lo que consumen (Top of Mind del consumidor). Si yo como disquera firmo a un grupo de rock pesado, espero que las siguientes producciones sean de este género y manteniendo una línea coherente con las producciones anteriores. Ellos se basan en que la probabilidad de éxito comercial va a ser mayor puesto que es lo esperado del grupo. La gente consumió el primer álbum, le gustó y está esperando el segundo como una extensión.

Lo que trae esta forma de pensar

El problema con esta estrategia comercial es el siguiente: mata la creatividad de todos los procesos de la producción de un disco. Los arreglos están condicionados a formatos previamente utilizados, las temáticas líricas serán similares y la base armónica/rítmica se torna un acompañamiento predecible. El primer álbum se hizo sobre la marcha, hilvanando conceptos y recursos compositivos para darle un sonido propio. Se quería comunicar un sentimiento y se buscaron formas para expresar estas emociones. Eso requiere una inversión de tiempo para ensamblar todo y realmente pensar en cada engranaje de cada canción. En cambio, en un segundo disco hecho por presión prima la necesidad de imitar antes que tener un nuevo rumbo.

A veces los fans tienen quejas con grupos como Linkin Park o Red Hot Chili Peppers argumentando que ya no suenan como antes. Cuando uno compone una canción, está completamente influenciado por cómo mira el mundo en ese preciso instante de la vida. Resulta difícil que por ejemplo Chester escriba canciones de la ansiedad social de un adolescente cuando ya es un adulto estable y tiene otra serie de temas que desea abordar. Si un compositor toca temas que no son de convicción propia las historias no generarán empatía y no se llega a transmitir emociones.

Riesgo contra recompensa

En cualquier industria que tenga un patrón de líderes de opinión y seguidores los participantes de este rubro van a tener que decidir si son quienes establecen las tendencias o quienes se suben a lo que es popular en el momento. Queda claro que las disqueras usualmente son aversas al riesgo y por este motivo es tarea de los músicos decidir qué rumbo tomar para su carrera. Artistas como Lady Gaga aprendieron muy bien de Bowie a reinventarse y nunca parar de florecer creativamente porque entienden que es necesario evolucionar. Radiohead no sería el grupo que es si se hubiese aferrado a la temática de Creep y miren todo lo que nos hubiésemos perdido.

Artistas, háganle caso a Charly. Él sabe lo que dice. Sean honestos con ustedes mismos y forjen su propia identidad, es el único camino para hacer arte significativo.

Franco Banda
Productor Musical/Ingeniero de Mezcla y Mastering Freelancer. Estudiante de Música de la UPC. Master de Music Production & Technology de Berklee Online. Desayuno, almuerzo y ceno música todos los días de mi vida.
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