CULTURA

La viejita loca de una feminista

Probablemente piensas mucho en mí y te preguntas constantemente de dónde salí tan perfecta no sirve de nada que lo niegues. Hoy te voy a contar sobre Liliana, mi mami. La señora está demente, eso está clarísimo. De algún lado tuve que salir yo #detalpalotalastilla. Cada día en mi casa era una aventura; tuve una niñez espectacular. Un sneak peak a lo que era vivir con Lilianita.

Tengo dos hermanos, unos angelitos, obvio, y los tres cumplimos años el mismo día. Sí, el cumpleaños de los tres es el 05 de octubre. De más decir que enero era un mes especial para mis papás, de hecho ALGO celebraban por esas fechas #hacecalorquítateelpantalón.

En fin, mis cumpleaños eran épicos, tiraban la casa por la ventana. Los más memorables: tener el Molipark sigue existiendo? solo para nosotros y nuestros mil amigos; una fiesta medieval, mi favorita hasta hoy, donde entrabas en un simulador y literalmente viajabas en el tiempo. La Granja Azul con el mago Giorhini #rip. Paseos en caballo por el parque de mi casa, caritas pintadas y partidos de fútbol. Maldita sea, todos eran alucinantes y tenían temas distintos, yo siempre era la reina obvio.

Gracias ma por sentar la base para mis delirios de grandeza.

Además, Liliana mentía bastante, tienes que saberlo. Nos despertaba a las seis diciendo que eran las siete. Le echaba maca al Milo y nos juraba que habían cambiado de receta #crueldadensumáximaexpresión. Preparaba extractos de betarraga y afirmaba que no tenían betarraga, ni siquiera es broma. Nos obligaba a tomar tres vasos de leche al día sin falta antes de que se lo inventara ya sabes quién. Nuestros conejos se “iban al cielo” y comíamos estofado de conejo. Y tengo que recalcar el nefasto día que me enteré la verdadera edad de mi mamá y descubrí que mi vida era una mentira.

En mi casa, nos encantaba “pasear”. Nos perdimos por cinco horas en el desierto de Paracas y terminamos nuestras provisiones en media hora, estuvimos a punto de morir por inanición. Nos perdimos camino a Tortugas dónde planeábamos acampar, y terminamos en una playa desierta. BTW, Tortugas es una playa de piedras por siacaso #facepalm. Nos perdíamos bastante, pero mi mamá sabiamente nos decía que disfrutemos, estábamos paseando.

Veraneábamos en Santa Rosa. ¿Lo que más recuerdo? Mi mamá despertándonos con la música de Alejandro Fernández y José Luis Perales, favoritos para siempre. Montar cuatris y areneros en el cerro. Visitar la casa de Drácula en la playa, era una casa abandonada alucinante. Atrapar arañas y alacranes en las construcciones y hacer que tengan un duelo a muerte ya sé que somos medio psicópatas. Carnavales todos los domingos de febrero. Inigualable.

Como ves, tengo una vida de recuerdos con esta señora. Una vida de locuras. Nunca un día aburrido. Cómo la amo. ¿Ahora entiendes un poquito más porque te diviertes tanto conmigo? *wink wink*.


 

Lilianita, esto es para ti. Te amo con todo mi corazón. Eres la persona más luchadora que conozco, creo que no podría encontrar alguien más valiente que tú. Tienes una alegría y carisma que contagian, por eso todos te quieren tanto. Eres una reina por donde lo veas. También eres insoportable, no lo dudes. Y tienes un carácter de temer. Pero yo también, así que nos aguantamos.

Has creado un monstruo. Me has enseñado a siempre decir lo que pienso, lo que me causa más de un problema diario. A ir por lo que quiero, no dejar que nada me detenga. Ser apasionada con todo lo que hago, a tomarme las cosas personales. Es terrible eso, pero no lo querría de otra manera. Ser sincera, hasta cuando tengo que decir cosas que no caen bien. Y sabes que siempre digo cosas que no caen bien. Uf, el drama. Eso definitivamente lo he sacado de ti.

Me has enseñado con el ejemplo las palabras fortaleza, lealtad, sacrificio y amor. Porque tú eres el epítome de lo que significan.

Es por ti que voy por la vida con una actitud provocadora, maravillosamente desafiante. Y eres la razón por la que soy feminista y por la que siempre quiero romper con los esquemas. Me has enseñado a cuestionar lo que me dicen, lo que leo, lo que pienso. Y esa lección sí me la tomé a pecho, porque es un ejercicio constante en mi vida. Por eso nos parecemos tanto y tan poco al mismo tiempo. Me río como tú, bailo como tú, tengo hasta tu nariz; es raro que pensemos tan diferente en tantas cosas. Raro, pero también es rico, porque podemos debatir, intercambiar ideas, crecer, pelear, pero amarnos hasta el final.

Porque hasta cuando te odio, te amo y siempre serás la persona más importante en mi vida.

Tu baby, Andre.

 

Andrea Galup
Psicóloga de profesión, rubia natural desde los quince y feminista hasta los huesos. Aún no conoce un gato que no quiera adoptar, un libro que no quiera leer, o un trapo que no quiera comprar #shopaholicenrecuperación.
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