POLITIBLOG

Alfredo Thorne: Déjà vu ministerial

Foto: El Comercio

Alfredo Thorne parece que tiene los días contados en el MEF tras el bullying ultimátum del Congreso esta tarde. De concretarse su salida, serían ya cuatro los ministros que no completaron el primer año de gobierno tras las salidas de los ministros de Defensa, Educación y Transportes y Comunicaciones.

Salvo por el tragicómico caso del ministro amoroso en Defensa, los tres han sido  víctimas del asedio del Congreso, que como tiburón saca los dientes cada vez que huele sangre. La historia en cada caso es la misma: Se aprovecha un error no forzado del gobierno (compras irregulares en Educación, agenda de Chinchero en Transportes, grabaciones poco halagadoras a Thorne en Economía) y se explota el mismo hasta volverlo una crisis ministerial. El libreto se repite en cada caso, con el remake volviéndose peor que el original. Es un déjà vu ministerial que con Thorne ya va por su tercera entrega desde diciembre, con dos secuelas más (Interior y Defensa) ya anunciada.

Ojo que la desmesura congresal de los últimos siete meses se reparte de manera amplia y va más allá del fujimorismo. Vitocho, por ejemplo, ha confirmado una vez más que es tan hábil como congresista como inescrupuloso como persona. El acciopopulista ha visto a un gobierno que no sabe ni dónde está parado y ha aprovechado para golpearlo una y otra vez, atrayendo notoriedad para así garantizar su longevidad política en las próximas elecciones. Este es otro déjà vu, porque así cómo repitió tontería y media sobre Chinchero pese a saber que no era cierto, hizo lo mismo hace un par de años para reducir las contribuciones a Essalud.

Esto no quita que el fujimorismo tenga un rol central en todo esto, desde luego. En particular, Luis Galarreta ha demostrado nuevamente que lo suyo no es una transformación del que alguna vez fue un sesudo y responsable congresista pepecista, sino que en realidad nunca fue ninguna de las dos cosas y es capaz de rentar sus convicciones por un poco de poder. Es evidente que en Fuerza Popular confluyen tres cosas: Primero, sangre en el ojo por parte de Keiko, que sigue sin aceptar su derrota; segundo, extravío político de la dirigencia más amplia, porque no existe una agenda clara de qué se quiere hacer con la mayoría parlamentaria más allá de hacerle la vida imposible a PPK; y tercero, competencia interna sin cuartel por la presidencia del Congreso en la próxima legislatura. La combinación es explosiva y los resultados están a la vista.

¿Thorne se merece la censura? Probablemente no. Pero sus conversaciones con el Contralor, grabadas por el propio Alarcón (cuya desesperación por aferrarse al cargo no da pena sólo porque provoca aún mayo indignación), son un ejemplo del problema central de este gobierno, el cual fue claramente identificado por Marco Siguientes hace unas semanas: Su incapacidad para separar de manera clara lo público de lo privado. Después de años de escuchar que el gobierno debe ser manejado como una empresa y que lo que falta gestión, la tecnocracia representada por PPK se da de narices con que eso no es así. Más que presionar o chantajear con el presupuesto de la Contraloría, lo que se desprende el audio es que Thorne (y aparentemente PPK también) quiso negociar con el contralor de la misma manera como se negocia en el sector privado. Eso no es ilegal necesariamente, pero sí profundamente tonto.

En diciembre, cuando se avecinaba la censura al ministro de Educación, varios le advirtieron a PPK que se pusiera fuerte cuando podía y planteara la cuestión de confianza. Ahora, con una popularidad nuevamente en caída, esa ya no es una opción viable. Y así, PPK ahora es Billy Murray, condenado a repetir el mismo día una y otra vez.

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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