POLITIBLOG

Saavedra ante el pelotón de fusilamiento

ENTREVISTA AL ACTUAL MINISTRO DE EDUCACION JAIME SAAVEDRA CHANDUVI EN LA REDACCION DE PERU21. LA ENTREVISTA LA REALIZO EL DIRECTOR JUAN JOSE GARRIDO.

Lo que está en juego es mucho más que un ministro o la reforma universitaria.

Si algo ha dejado claro el espectáculo de la interpelación al ministro de educación, Jaime Saavedra, es que la política en el Perú está podrida. Muchos somos conscientes de esta realidad pero no por eso dejamos de enfermarnos cuando ésta se encuentra en exhibición y nos intoxica con su olor nauseabundo. Y a diferencia de otras veces, el principal clivaje aquí no es entre fujimorismo y antifujimorismo, o entre derecha e izquierda: el conflicto está trazado a lo largo de la línea dictada por la presencia de intereses económicos (y, en algunos casos, dinero ilegal) presentes en la política peruana.

Los congresistas que interpelan a Saavedra, y que ya tienen preparada la guadaña de la censura, no lo hacen por ideología: quienes se rasgan las vestiduras por “la ideología de género” le hacen el juego a otros intereses y sin darse cuenta sirven de tontos útiles. Los críticos tampoco actúan por los Juegos Panamericanos: nunca antes les ha interesado el deporte peruano ni han movido un dedo para mejorarlo. Y por supuesto que no tienen el menor interés en combatir la corrupción cuando muchos de ellos se han hecho de la vista gorda ante escándalos de videos trucados, narcoindultos y colegios que se caen a pedazos. Algunos venden el cuento de que la política educativa es “desigual” o súbitamente les preocupa la situación de los colegios en zona de frontera, pese a que nunca antes dijeron nada al respecto. Pensar que cualquiera de éstas es una razón de fondo para la interpelación es pecar de ingenuo.

La razón es muy sencilla: muchos de los congresistas que impulsan la interpelación recibieron aportes en campaña de los dueños de las universidades cuyos negociazos se ven amenazados por la reforma universitaria. Y como votar directamente para bajarse la reforma sólo sacaría a la gente a las calles, motivando tremendas protestas que  harían retroceder al Congreso (como sucedió antes con la “repartija” o la ley “pulpín”), entonces juegan con la cabeza del ministro de Educación para obtener concesiones del gobierno. O sea que, aparte de sinvergüenzas, muchos de estos congresistas no tienen el coraje de defender sus acciones: quieren que sea el gobierno mismo el que mutile la reforma universitaria para ellos pasar piola. Así de simple.

Saavedra es un buen ministro. No, no es la Madre Teresa de Calcuta y tampoco es irremplazable (aunque tras el penoso espectáculo al que ha sido sometido, es razonable dudar si algún profesional de su misma talla estaría dispuesto a aceptar el cargo).  Y la reforma universitaria, efectivamente, tiene amplio espacio para ser mejorada. Pero lo que no se puede permitir de ninguna manera es que unos intereses económicos inviertan en campañas políticas par luego hacer lo que les de la gana. Hay mucho político e intelectual que se llena la boca hablando de “instituciones” y sin embargo no se da cuenta que lo que sucede delante de sus narices está desmoronando la institucionalidad del sistema político peruano. El desarrollo, no hay que olvidarlo, no es sólo economía sino también democracia. Y una democracia que funciona.

Ése es el tema de fondo aquí. El Perú es un país, no una chacra.

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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