POLITIBLOG

Falta visión de país

Como bien dice Alberto Vergara, lo de vender modernidad comienza a volverse una receta obsoleta para gobernar el Perú

Alberto Vergara escribió quizá la mejor columna política que se ha publicado últimamente en el Perú (mención aparte la merece El Comercio, con cuyos editoriales discrepo muchas veces pero que sin embargo ha logrado armar una parrilla de columnistas bastante buena). En ella, discute el rol del discurso de modernidad con el que se enmarcan las discusiones de políticas públicas en el Perú, y los efectos negativos que esto parece estar teniendo en el manejo teocrático y político del país. este no es un tema nuevo, por cierto. Vergara ya ha discutido estos temas antes, y yo he tenido la suerte de conversar con él en un par de ocasiones.

El meollo del asunto es este:  a los peruanos se les vende una idea de progreso que es esencialmente económico, bajo la tesis de que el progreso en otros ámbitos vendrá automáticamente por añadidura si tenemos un poquito de paciencia y dejamos a la economía hacer su trabajo. El problema, sin embargo, es que llevamos 25 años esperando. En ese periodo la riqueza de los peruanos se ha multiplicado, pero el Poder Judicial en vez de mejorar elige a un personaje cuestionado como su presidente, algunos analistas señalan a un nivel de aprobación por debajo de 40% como un triunfo para el Congreso y la delincuencia sigue campeando por las calles.

Lo que a mi parecer se le queda en el tintero a Vergara, y que bien podría servir de respuesta a sus argumentos, es que existe un gran énfasis por parte de algunos tecnócratas y analistas con mejorar la calidad de las “instituciones” del Estado. Pero incluso en esos casos, la calidad de las instituciones busca servir a la economía: es importante tener un Poder Judicial limpio para que las inversiones tengan seguridad jurídica;hay que invertir en salud y educación porque genera crecimiento; la burocracia estatal debe ser más eficaz para así destrabar la inversión, etc. El hecho de que la salud, la educación y la administración de justicia son necesarias en sí mismas, incluso si no generan crecimiento, no parece ser parte de este consenso tecnócrata. Este ha sido un problema con los gobiernos anteriores, desde Toledo hasta Humala, y parece que también lo será con el de PPK.

Si el chicotazo que la población en los países desarrollados ha lanzado contra la globalización y las élites tecnócratas que la gobiernan debe enseñar algo a nuestro líderes locales es que un alto ingreso per capita no garantiza un país más moderno ni una política más sólida. Basta ver nada más el ascenso de Trump, que contrariamente a lo que se viene diciendo no ha tenido tanto que ver con el desempleo a raíz de los tratados de libre comercio (una gran porción de sus votantes no se han visto afectados directamente por el libre comercio) y sí con una percepción de marginación en el debate público. Esto bien puede pasar acá dentro de un tiempo, echando por la borda lo avanzado en estos años (pues en realidad se ha avanzado mucho), si es que nuestra élites no llegan a entender eso. Es hora de construir una visión de país que entienda al Perú como una nación. Y no solamente como una economía.

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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