POLITIBLOG

Chlimper: Guerra avisada no mata gente

ENTREVISTA A PEPE CHLIMPER.

Chlimper ha dejado bien en claro que podrá sangrar rojo, pero su corazoncito es bien naranja.

La designación del fujimorista Pepe Chlimper al directorio del BCR planteaba un claro problema ético, pues Chlimper venía de estar involucrado en un penoso caso de audios trucados en plena campaña electoral (que, para remate, buscaba exculpar a una persona acusada de lavado de activos). A esto había que sumar su reciente rol de candidato a la vicepresidencia le daba un carácter político a un nombramiento que debía ser técnico. Los miembros del directorio del BCR deben abstenerse del debate político día a día para que, cuando el Banco Central tome alguna medida que afecte el devenir de la economía, no se levanten suspicacias en torno a una posible intención política ulterior.

Chlimper respondió a esta duda razonable afirmando que entendía lo que involucraba su cargo, pues ya antes había sido director del BCR. Entre otras cosas, renunció a la presidencia y directorio de la empresa AGROKASA, que generaba un conflicto de interés evidente porque el BCR con sus decisiones afecta el tipo de cambio y esta empresa opera internacionalmente. Eso está muy bien y hay que reconocerlo. El problema estriba, sin embargo, en que no ha hecho lo mismo con su cargo de secretario general de Fuerza Popular. Por el contrario, Chlimper ha dejado bien en claro que podrá sangrar rojo, pero que su corazoncito es bien naranja:

Pero disciplina no es lo que precisamente parece caracterizar sus primeras semanas en el cargo, pues en vísperas de Navidad nos soltó un tremendo regalito. O más bien, se lo soltó al presidente:

Esta es una amenaza velada. Haya sido o no su intención, Chlimper es responsable no sólo de lo que dice sino de las interpretaciones a las que se pueden prestar sus declaraciones, como es el caso de cualquiera en política-y de cualquier director de un Banco Central, por cierto. ¿A cuenta de qué viene todo esto? Pues parece que no le gustaron las declaraciones (bien torpes) del presidente sobre no dejarse pisotear por el Congreso. Bueno, habría que avisarle a Chlimper que es muy probable que en los próximos años PPK diga más de una cosa que no le va a gustar. ¿Eso significa que de tiempo en tiempo un director del Banco Central se va a mandar una pachotada semejante? No pues. Acá hay que poner a este pata en su sitio poner orden, y ojalá que Chlimper recapacite y se de cuenta que no sólo le hace daño al BCR (que debería ser objeto de una lealtad mayor a la que le tiene a Keiko o su partido), sino a su propia figura pública, que ya de por sí no andaba en su mejor momento.

Quizá lo más triste de todo esto es que, antes de arrancar la campaña, PPK quiso jalarse a Chlimper a su equipo y luego, en plena segunda vuelta, deslizó la posibilidad de incluirlo en su gabinete. El presidente está advertido. Guerra avisada no mata gente. En teoría.

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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